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Martita recibe sus sacramentos de iniciación cristiana

No hay vecino de Villarrica que no la reconozca en las calles o sepa algún pasaje de su historia. Y es que para Marta Caneo Huilipán (67) la vida ha sido dura. Oriunda de Casahue la vida la fue llevando hasta nuestra zona urbana hace ya varios años. Hoy vive en una humilde construcción en calle 21 de mayo.
Martes 05 de Septiembre del 2017
  
A pesar de su leve retraso cognitivo comprende todo lo que ocurre a su alrededor y la muestra perfecta de ello ocurrió este sábado 2 de septiembre, cuando recibió sus sacramentos de iniciación cristiana. Esto no fue un impulso, la catequesis la hizo día tras día en medio de su caminar.

Hace más de un año Martita hace una parada diaria en el Obispado de Villarrica. Aunque al principio le costó confiar y darse a conocer, siempre contó con la amabilidad desde la recepción. Desde entonces un café, un ¿cómo estas? fue abriendo el corazón de Martita día a día.

Su recorrido lo hace en silencio desde el sector Vista Hermosa hacia el centro. Es su rutina, son las monedas que servirán para pasar el día. “No me gusta que me digan Marta loca”, nos señala, reafirmando que su nombre o cualquier apelativo de cariño se agradece. Para Marta, como para todos, la tranquilidad se puede quebrar de repente cuando alguien se burla de ella. Y es que cuando se vive en la indigencia y pobreza, la dignidad es algo que nunca se debe perder.

Mons. Francisco Javier Stegmeier, obispo de Villarrica, destacó que “Martita es un testimonio de lo que es la gracia. Hay que pedirle que esa santidad que tiene la conserve siempre hasta la vida eterna. Nosotros nos comprometemos a acompañarla como comunidad, sobre todo su madrina, cuidarla, acompañarla para que asista a Misa, orar por ella para que pueda vivir plenamente lo que está recibiendo, este don maravilloso de participar de la condición de hijo de Jesucristo”.

El día sábado Martita fue el centro de atención, estuvo acompañada en todo momento por su madrina, Gema Mera, funcionarios y seminaristas del Obispado de Villarrica. Quienes posteriormente la agasajaron con una rica torta para cerrar un día de inmensa alegría para ella.

Su emotivo bautizo, comunión y confirmación no solo han sido un bien para ella, sino que un ejemplo de conversión en quienes la acompañamos ese día. Esperamos que el ejemplo de Martita nos enseñé a todos como comunidad a querernos y respetarnos por lo que somos y que sea un impulso para ayudar, no solo en lo material, sino que también a la salvación y espiritualidad de los hermanos que tanto lo necesitan.

Fuente: Comunicaciones Villarrica


Villarrica, 05/09/2017

 
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