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Columna semanal de Mons. Francisco Javier Stegmeier
La Patria llora a sus hijos

"En el instante en que se realice el primer aborto legal, Chile ya no será el mismo. O mejor dicho, Chile se desgarrará en dos. Unos representarán la cultura de la muerte y otros a la cultura de la vida". En su mensaje semanal, ya próximo a las Fiestas Patrias, el Obispo de Villarrica analiza el camino que ha tomado nuestro país con la aprobación de la ley del aborto.
Lunes 11 de Septiembre del 2017
  
"Hermanas y hermanos en Jesucristo:

Septiembre es el “Mes de la Patria”. Recordamos las gestas que hicieron de Chile un país independiente, expresamos nuestra gratitud al Señor y nuestro amor a esta tierra que nos vio nacer. Por eso la palabra “Patria” se origina de la palabra “Padre”. Un territorio se convierte en Patria cuando sus habitantes nos identificamos de tal modo con él que nos sentimos como hijos suyos y entre nosotros como hermanos. Nuestra “tierra patria” es también el lugar de nuestros padres, de quienes recibimos por sobre todo la vida y la fe en Cristo.

La Patria lo es mientras tenga hijos, los reconozca como tales, los ame, los eduque integralmente en cuanto personas, también en su dimensión social, y favorezca alcanzar su fin último, que es gozar de Dios en el cielo. La Patria comienza a desintegrarse y a corromperse cuando por sobre el amor a la vida, a los niños y a las familias numerosas prevalecen otros intereses. Chile ha tomado un camino en el sentido equivocado. Se privilegia la riqueza económica y no la alegría de ser padres y madres de muchos hijos. Se comete la aberración de firmar una ley que protege a los animales y de aprobar otra ley destinada a matar a niños inocentes e indefensos.

No se puede ser padre sin hijos y es una monstruosa aberración la de un padre que mata a sus hijos. Pues bien, Chile se empobrece como Patria con la disminución de la natalidad y se embrutece matando a sus hijos legalmente. El amor verdadero de padre es siempre fecundo, abierto a la vida, protector de los más débiles. Esto es así, porque toda paternidad procede de Dios.

Este año, el Mes de la Patria está marcado por el dolor de la aprobación de la ley del aborto. Un padre no puede no llorar la muerte de un hijo. Chile también está de luto y llorará a sus hijos no nacidos a causa de la ley de aborto. En el instante en que se realice el primer aborto legal, Chile ya no será el mismo. O mejor dicho, Chile se desgarrará en dos. Unos representarán la cultura de la muerte y otros a la cultura de la vida. Mientras no se restablezca el derecho de todos los niños a nacer, sin excepción, es imposible la paz fraterna, pues “la paz es obra de la justicia y el fruto de la justicia es el reposo y la seguridad para siempre” (Is 32,17).

En Chile tendremos la mayor de las injusticias. No solo porque el más fuerte abusa de su poder matando al más débil, cuya debilidad es extrema ya que no puede defenderse de ninguna manera, sino también porque el inocente perseguido ni siquiera puede recurrir a la “justicia”, pues ella aplicará la ley que sentencia al débil, indefenso e inocente a morir. La Patria matará a sus propios hijos".

+Francisco Javier Stegmeier Sch.
Obispo de Villarrica


Villarrica, 11/09/2017

 
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