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Obispo de Talca: “Necesitamos la paz y Jesucristo nos ofrece su compañía para cultivarla y compartirla”

En el Te Deum celebrado en la iglesia catedral de Talca, el domingo 17 de septiembre, Mons. Horacio Valenzuela Abarca enfatizó que “la primera tarea de la patria para procurar la paz es amar a todos los hijos”.
Domingo 17 de Septiembre del 2017
  
Al comenzar la homilía el Obispo de Talca expresó que “este año nuestra oración está inundada por la alegría de la próxima visita del Papa Francisco a nuestra patria. Nos preparamos a ella inspirados por esas palabras de Jesús tan necesarias en nuestros días: Mi paz les doy. En este día de oración venimos a la fuente misma de la paz que es el amor de Dios”.

Más adelante compartió su tristeza por la reciente aprobación de la despenalización del aborto en tres causales: “Tal vez miles, de hijos invitados por Dios al banquete de la vida, sin culpa alguna de su parte no podrán sentarse a la mesa. Sentimos que los argumentos para legislar pueden ser atendibles pero no pesan lo que vale la vida de un sólo niño”.

“El primer valor de una sociedad buena es considerar sagradas todas las vidas. La ley sólo es amiga de la paz social cuando consagra la importancia de todos sin excepción ninguna. Por eso duelen también otras deudas que agravian la vida de tantos niños vulnerados y de hombres y mujeres que después de trabajar toda una vida reciben una pensión mínima. Aun cuando hemos progresado en el campo de la salud, sigue doliendo la inequidad en su acceso, las largas esperas de muchos por una atención digna y oportuna. Miles fueron llamados cuando ya era tarde o murieron esperando la hora de una cirugía que nunca llegó. También hay mucho que trabajar por mejorar el mundo laboral, la educación y la acogida de nuestros hermanos migrantes”, dijo el pastor diocesano.

“Tenemos el hermoso desafío de cuidar y acrecentar esos grandes valores que la fe en Cristo ha plantado y conserva como nadie nuestro mundo rural. Nuestra Región del Maule tiene mucha de esa riqueza divina y humana. Esas semillas de humanidad para germinar necesitan la buena tierra del encuentro que, como nos ha señalado el Papa Francisco, “…exige colocar en el centro de toda acción política, social y económica, a la persona humana, su altísima dignidad y el respeto por el bien común” (Discurso a las autoridades y cuerpo diplomático, Bogotá septiembre 2017). Necesitamos la paz y Jesucristo nos ofrece su compañía para cultivarla y compartirla”, sostuvo Mons. Valenzuela.

A concluir señaló que “el inicio obligado, el primer paso del camino que nos llevará hacia la paz y a la cultura del encuentro, es la urgente atención a la situación de los más pobres entre nosotros. Lo que hicieron con el más pequeño de éstos mis hermanos conmigo lo hicieron nos recuerda el Señor” (Mt 25, 40).

Uno de los momentos más emotivos del Te Deum fue cuando una gran bandera chilena fue agitada por la nave central de la catedral. A ella se unieron banderas de otros países traídas por migrantes que han llegado a nuestra tierra.

La liturgia finalizó con la bendición y la entonación del Himno Nacional.

- Texto completo de la homilía

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 17/09/2017

 
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