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Monseñor Fernando Chomali llamó a promover una sociedad más justa

Junto con dar gracias por la generosidad de Dios con el país y la región, monseñor Fernando Chomali, arzobispo de Concepción, llamó, en el solemne Te Deum en la catedral, a reflexionar profundamente en los desafíos pendientes que tiene la sociedad.
Lunes 18 de Septiembre del 2017
  
A esta tradicional celebración asistieron autoridades, delegaciones de las FF. AA. y de Orden y numerosos fieles que coparon el principal templo de nuestra Iglesia.

En su homilía, Monseñor Chomali dijo que el Te Deum “es una tradición que nos llena de alegría y esperanza, para encontrarnos en la casa de Dios para pedirle mucha fe para seguir adelante”.

En su mensaje, reconoció a millones de chilenos que se levantan día a día trabajar y se ganan el pan con el sudor de su frente, de manera honesta y sacrificada. “Y cuántos jóvenes estudian en las universidades, lo que era impensable hace algunas décadas. Cómo no dar gracias a Dios por ello”.

Agradeció el esfuerzo de los funcionarios públicos, diplomáticos, fuerzas armadas, tantos extranjeros que han llegado al país, “buscando aquello que no les dio su patria, con dolor, y aquí están en el medio nuestro. Nadie sale de un país porque quiere y es la hora de acogerlos y no sólo eso, sino de cuidarlos y amarlos, tal como otros países acogieron a nuestros compatriotas. La fraternidad, la solidaridad, el amor se ve en las dificultades y no en la bonanza”, recalcó.

“Esta acción de gracias nos permite, además, mirar el país desde donde nos duele y hay ámbitos que nos duelen. Mirar al país desde aquellos que no tienen acceso a una vida digna, aquellos que no alcanzan el desarrollo que macroeconómicamente el país ha visto. Porque la mirada agradecida no es una mirada ciega, está llamada a ser una mirada lúcida, la lucidez que da el Evangelio, porque Chile ha cambiado y esos cambios no siempre han ido en la dirección de nuestros sueños, de la auténtica libertad”, afirmó.

Dijo que el paradigma de desarrollo que adoptado es demasiado económico y tecnocrático para comprender el mundo y las soluciones. “¿Este desarrollo ha alcanzado a todos, ha dado respuesta?”, planteó.

Citó al Papa Francisco, respecto a “ensanchar la mirada”. Precisó que “los problemas como la desigualdad que aún existe, la violencia como método para resolver los conflictos, la incapacidad de comunicarnos con un diálogo fecundo, el alcoholismo, la delincuencia, las enfermedades de transmisión sexual son problemas éticos, que hunden sus raíces en una concepción demasiado empobrecida de lo que es el hombre. Una antropología pobre lleva a una sociedad pobre y una antropología rica en reconocer la belleza de cada ser humano, en su condición corporal y espiritual, en su dimensión trascendente llevará a una sociedad respetuosa y rica en humanidad”.

Expresó que “todos los males sociales son consecuencia de una sociedad que no entendió, que la inequidad y la paulatina destrucción de la familia es la raíz de todos los males. Nos hemos olvidado de Dios y hemos creado nuestro propio dios” y clamó por promover un proyecto común e integrador, no desde arriba, sino que con todos, participativo, porque los pobres tienen mucho que decir.

Finalmente, pidió un mayor esfuerzo para crear una sociedad más comunitaria, centrada en el bien común, que será base de una sociedad donde no haya corrupción, una sociedad “donde la ambición y la avaricia frente al otro que ha sido invisivilizado, termine. Qué ejemplo para los jóvenes que buscan líderes probos, honestos, idealistas y comprometidos. Los jóvenes que buscan estudiar, trabajar y formar una familia. Hay que preparar ese campo, porque hay carencia de líderes”.

Junto con la interpretación del Te Deum seguido por los asistentes, el Coro Arquidiocesano, interpretó el Himno Nacional, con lo cual las autoridades fueron despedidas, en el pórtico de la catedral, por Monseñor Chomali.

- Texrto completo de la homilía

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 18/09/2017

 
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