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Peregrinación al Santuario de Las Peñas, en Arica

A unos 95 kilómetros hacia el interior de la ciudad de Arica, y a más de 1.200 metros de altura, en la quebrada de Livílcar, se encuentra el Santuario de Las Peñas, que se venera entre danzas y peregrinación de miles de fieles.
Martes 03 de Octubre del 2017
  
Con esperanza puesta en los ojos de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario de Las Peñas, miles de peregrinos y más de 27 asociaciones de bailes religiosos de Chile y Perú tuvieron la celebración de la “Chinita de Las Peñas”, que como cariño los fieles les expresan al llegar a su imagen, quien es Palomita Blanca que abre sus brazos por cada uno de sus hijos para llevarlos a su Hijo, Señor nuestro. Cada primer Domingo de Octubre, el Santuario de Las Peñas se enciende en colorido de los innumerables trajes de bailes y en abundancia en la danza y cantos, y sus suelos marcados por las constantes pasadas de peregrinos provenientes de diversos lados del norte de Chile y Sur del Perú con el único propósito de venerar la Divina Imagen que se encuentra impregnada en la Roca.

En la Solemne Eucarística de Vísperas, Mons. Moisés Atisha presidió la celebración junto a los bailes religiosos, el cuerpo de alférez y peregrinos en la explanada del Santuario. En ella hicieron juntos acción de Gracias al Señor por un año más que les permiten peregrinar por medio del desierto, con altas temperatura por las mañanas y baja por las noches. En su homilía el Obispo manifestó que “el Señor es quien nos atrae, a través de la intercesión de María, nuestra madre, a la cual hemos sido confiado en la misma cruz para ser hijos, como Jesús, de la Santísima Virgen María y experimentar que ella su ternura”.

Puso de manifiesto el Obispo en la celebración que “nos reunimos para dejar atrás toda oscuridad de preocupaciones, de aquello que nos pesa, para hacer experiencia de Iglesia que peregrina, que buscamos juntos dejarse guiar y acompañar por la presencia de Dios en la persona de la Virgen María”. Y enfatizó aún más a todos los presentes: “Buscamos ardientemente como ella (la Virgen María), hacer la voluntad de Dios, no podemos vivir solos por la vida… no tiene sentido si pensamos solamente en nuestra propia necesidad, sino que discernir en este cuerpo que se manifiesta, vive y quiere proclamar el Evangelio, llamada Iglesia”.

A los distintos bailes religiosos que se presentaron este año 2017 en la fiesta, el Obispo puso de relieve la figura de la Familia, haciendo hincapié en el Año Diocesano que como Iglesia de Arica celebran por la Familia. Les exhortó a los distintos bailares y presentes: “La experiencia del baile es ser familia, se reúnen no sólo para bailar sino que también compartir la Palabra, para tener en el corazón de unos y otros las angustia y gozo de los hermanos. Compartir con todos para celebrar juntos la fe, tendiendo mutuamente la mano. Es ser entre ustedes Familia”. Y les llamó a formar en el seno de sus asociaciones de baile religioso el sentido de familia que se pone al servicio de todos, que viven juntos la fe y comparten sus vidas.

“Queremos celebrar Eucaristía, con profunda acción de gracias por habernos permitido llegar a este santuario para formar esta asamblea de discípulos. Nos trae la Madre de Dios a su santuario no sólo para cumplir la esta hermosa fiesta, sino que renovar nuestra disponibilidad y dejarnos mover por Dios y volver a nuestros hogares con fuerzas nuevas" fueron las palabras que expresó el Obispo para todos quienes por distintos motivos han hecho un recorrido cargado de sacrificio para llegar hasta este Santuario, árido por el desierto pero florecido por la fe de tantos que acuden a él.

Para muchos peregrinos este año estuvo dificultoso la subida al Santuario, pero sin duda todo sacrificio vale la pena. Los testimonios que se recogen han sido de mucha gratitud, pues "la posibilidad de estar a los pie de la Imagen bendita trae paz y reconciliación para volver a nuestras realidades con fuerzas nuevas", dice un peregrino. "Cada año vengo y no dejo pasar ninguna fiesta de mi Madre, porque le tengo mucha fe y sé que ella me cuida y acompaña. Le doy gracias y le pido por los mío" manifiesta una peregrina danzante.

Dpto. Comunicaciones Obispado de Arica


Arica, 03/10/2017