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Columna semanal de Mons. Stegmeier
Nuestra Señora del Rosario

En su columna de esta semana el obispo de Villarrica se refiere a la próxima celebración de Nuestra Señora del Rosario. Cabe destacar, que en nuestra diócesis la comunidad parroquial de Máfil está consagrada a su patrocinio.
Jueves 05 de Octubre del 2017
  
"Hermanas y hermanos en Jesucristo:

El 7 de octubre celebramos a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Es bueno saber que la oración del Santo Rosario se comienza a popularizar gracias a Santo Domingo de Guzmán hace más de ochocientos años. Desde entonces, el Rosario se ha convertido en un eficaz y poderoso medio suscitado por el Señor para fomentar la unión con Jesucristo a través de su Madre, defendernos de las insidias del demonio, fortalecernos en la fe y convertir a los pecadores. En efecto, la recitación diaria del Rosario es fuente de incontables gracias para quien ora, su familia y para el mundo entero.

La ocasión para establecer esta fiesta el 7 de octubre es la siguiente. En el año 1571 Europa estaba seriamente amenazada de ser invadida por el poderío musulmán, muy grande y peligroso en aquella época. El Papa San Pío V, viendo que los reyes cristianos no le tomaban el peso a este inminente peligro, pide a toda la Iglesia que rezase el Rosario con la intensión de impedir con la ayuda del cielo la invasión del Islam a Europa.

El 7 de octubre de 1571 en las costas de Grecia, frente a la ciudad de Lepanto, se enfrentan los católicos y los musulmanes en una batalla desigual. Estos últimos llevaban las de ganar por el mayor número de barcos, de soldados y de armas. Para todos estaba claro que de esta batalla dependía si Europa continuaba cristiana o si se hacía musulmana a sangre y fuego, con la certeza del cruel martirio de millones de cristianos.

¿Cuál fue la principal arma de los católicos? El Santo Rosario. En efecto, todos los soldados, antes del combate, lo rezaron en comunión con toda la Iglesia. La batalla fue dura y larga, pero finalmente la victoria fue de los cristianos. Ahora bien, está históricamente comprobado que San Pío V, mientras rezaba el Rosario, en el mismo instante del triunfo y a miles de kilómetros de distancia, anuncia públicamente que Jesucristo, por intercesión de la Virgen María, había realizado el milagro de conceder a los cristianos la victoria, que humanamente parecía imposible. Después de varias semanas, logró llegar a Roma el mensaje corroborando esta inspiración divina del Papa. En gratitud a la Virgen María se instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario en el día de tan importante victoria.

La historia muestra posteriores milagros del Señor por intercesión de la Virgen María a través del Rosario. En las apariciones de Fátima se renueva el llamado a acudir a esta hermosa devoción, especialmente en épocas de crisis. Hoy el Rosario es una de las armas más poderosas para hacer realidad el Señorío del Corazón de Cristo".

+Francisco Javier Stegmeier Sch.
Obispo de Villarrica


Villarrica, 05/10/2017

 
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