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Cambio de Párrocos en diócesis de Los Ángeles

Desde el 12 de noviembre se han realizado las tomas de posesiones respectivas.
Martes 05 de Diciembre del 2017
  
Con la carta/circular del 6 de octubre de 2017 Monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez daba cuenta de los nombramientos de los diferentes párrocos en la Diócesis decía: “La atención pastoral de toda la Diócesis es una misión de Dios encomendada a todo el presbiterio. Para mejor cumplir esta misión en las circunstancias por las que atraviesa nuestra Diócesis en este momento hemos distribuido las tareas de la siguiente manera:

Pbro. Tomás Carrasco Cortés Parroquia Sagrada Familia en Los Ángeles
Pbro. Gustavo Avello Cerda Parroquia San Diego de Alcalá en Tucapel
Pbro. Manuel Jesús leal Poblete Parroquia San Esteban en Mulchén
Pbro. Rogelio Azocar Ulloa Parroquia Ntra. Sra. de las Mercedes en Quilleco
Pbro. Rodrigo García Salas Parroquia San Rosendo – Arzobispado de Concepción.

Desde el 12 de noviembre se han realizado las tomas de posesiones de cada uno de los nuevos párrocos, Eucaristías que se han visto colmada de fieles.

En sus homilías el Obispo ha destacado “la inmensa tarea que se encomienda al párroco, que en nuestras vastas Parroquias parece imposible de cumplir: «El párroco está obligado a procurar que la palabra de Dios se anuncie en su integridad a quienes viven en la parroquia; cuide por tanto de que los fieles laicos sean instruidos en las verdades de la fe, sobre todo mediante la homilía, que ha de hacerse los domingos y fiestas de precepto, y la formación catequética; ha de fomentar las iniciativas con las que se promueva el espíritu evangélico, también por lo que se refiere a la justicia social; debe procurar de manera particular la formación católica de los niños y de los jóvenes y esforzarse con todos los medios posibles, también con la colaboración de los fieles, para que el mensaje evangélico llegue igualmente a quienes hayan dejado de practicar o no profesen la verdadera fe» (Código de Derecho canónico Can. 528 § 1).

Mons. Bacarreza explicó que el párroco es el pastor propio de todos los habitantes del territorio de la Parroquia y se le encomienda el anuncio de Jesucristo, no sólo a los que frecuentan la Parroquia, sino también a los alejados y también a los no creyentes. Es claro que esta inmensa misión no la puede realizar sin la fiel colaboración de todos los fieles.

Una importante misión del párroco es procurar que todos los fieles tengan conciencia de pertenecer a una comunidad más amplia, que es la Diócesis y de una familia más amplia aun, que es la Iglesia Universal: «Reconozca y promueva el párroco la función propia que compete a los fieles laicos en la misión de la Iglesia, fomentando sus asociaciones para fines religiosos. Coopere con el Obispo propio y con el presbiterio diocesano, esforzándose también para que los fieles vivan la comunión parroquial y se sientan a la vez miembros de la Diócesis y de la Iglesia universal, y tomen parte en las iniciativas que miren a fomentar esa comunión y la consoliden» (Can. 529 § 2).

El párroco debe, por tanto, abrir a los fieles a la comunión con el Obispo, que es el pastor diocesano, y con el Santo Padre, que es el pastor universal. Esta comunión diocesana y universal se logra, sobre todo, con la celebración de la Eucaristía, que es la misma en todo el orbe católico. De aquí la importancia de respetar las normas litúrgicas y las lecturas del día, que son las misma en todo el mundo.

Cada domingo todos los fieles de la Diócesis y de todo el mundo han participado de la misma Eucaristía y meditado los mismos textos bíblicos. En esto difieren nuestras comunidades católicas de las comunidades de hermanos evangélicos, que no tienen comunión con otras a través de una liturgia común, ni en el ámbito diocesano ni menos,universal.

Fuente: Comunicaciones Los Ángeles


Los Angeles, 05/12/2017

 
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