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Sacerdote ciento por ciento

La mañana del sábado 2 de diciembre la noticia que impactó a la Iglesia de nuestro país fue la partida, a los 94 años, del P. Mario Borello Gillardi, salesiano sacerdote de don Bosco, un gran referente de la catequesis de nuestro país. A continuación, y a modo de Memoria Agradecida de la CECh donde colaboró intensamente, el testimonio de personas que lo conocieron de cerca.
Miercoles 06 de Diciembre del 2017
  
Enamorado del Señor

Al P. Mario Borrello lo conocí en nuestra casa Madre de Boroa, fue invitado a compartir una jornada de formación sobre la catequesis, con las religiosas de nuestra Congregación. Me impresionó su sencillez y profundidad para hablar de la catequesis y cómo se debían usar materiales para anunciar la Buena Nueva, se notaba que era un hombre que creía y vibraba con lo que decía. Era un enamorado del Señor, al cual refleja de distintas maneras.

En esa ocasión nos habló de la preocupación que tenían nuestros obispos en Chile, por formar a los catequistas y del proyecto de crear un Instituto superior de catequesis, nos dijo que cuando estuviera listo nos mandaría la información, nos dijo: “Ustedes como Hermanas Misioneras Catequistas tienen que ir a formarse a este instituto”

Fue así que al abrirse el Catequeticum, fui la primera inscrita para participar. Agradezco al P. Mario que con su testimonio de entrega, perseverancia y amor por la catequesis, nos enseñó a trabajar por el anuncio del Reino sin perder de vista al hombre concreto y su cultura.

Hna. Cecilia Osses.
Misionera Catequista de Boroa


Un notable sacerdote ha partido a la casa del Padre.

Su servicio, publicaciones y reconocimientos pueden leerse en los testimonios que forman parte del cuerpo central de esta nota.

Solo desataco aquí su servicio como Director del Área Eclesial, de la Oficina Nacional de Catequesis de Chile y de la Comisión Nacional de Catequesis Conferencia Episcopal de Chile, en dos períodos, formando equipo con Mons. Goic y Caviedes, con los sacerdotes Pouilly, Decker, Feres, el Hno. E. Garcia y Aquilino, por solo nombrar algunos, y cuyos diálogos sobre la pastoral escuche, en sus contenidos, y miré, en sus testimonios, con devoción por casi dos décadas.

Sin embargo, en estas y todas sus tareas hay la presencia de la espiritualidad del Buen Pastor que deseo hacer presente y tan necesarias hoy en el quehacer eclesial y social.

- La siembra, con paciencia y perseverancia, con la conciencia de que el dueño de la mies es Otro.
- La presencia continua y discreta, atenta y presta. Es el buen pastor que cuida de sus ovejas y la lleva a buenos pastos.
- El dialogo que ausculta la necesidad sentida para tender el puente, facilitar el servicio, sugerir un proceso, texto que orienta el camino.
- El trabajo en equipo que sabe trabajar con el otro, con el que piensa y enriquece de modo diverso la creación pastoral pertinente.
- La mirada puesta en los procesos con las personas formando y convocándolas en comunidad.

Damos gracias al Señor por este fruto de su Reinado en medio nuestro.

Jaime Carmona F.
Director Área Eclesial
CECh



En la fraternidad pastoral

Conocí al querido P. Mario Borello Gillardi al comienzo de la década del 70 en Punta Arenas. En esa época, por encargo de mi Obispo Mons. Vladimiro Boric (q.e.p.d.), había asumido la Parroquia Nuestra Señora de Fátima y, además, la responsabilidad de Vicario General de la Diócesis de Punta Arenas. A su vez el P. Mario fue enviado a servir a la austral ciudad por su Superior Provincial de la Congregación Salesiana. Desde entonces, se creó entre ambos una amistad sincera y una profunda relación de fraternidad sacerdotal que se acrecentó a lo largo de los años, a pesar de las distancias físicas por nuestras distintas responsabilidades en nuestra vida de pastores en distintos lugares de Chile.

Coincidimos, además, en encontrarnos en Europa en la ciudad de Turín donde él había nacido el 10 de enero de 1923. Era mi primer viaje a Europa, específicamente a Zagreb, capital de Croacia. Participé en un Congreso Mariológico. Al encontrarme con el P. Mario en su ciudad natal me introdujo en el conocimiento de ese bello país que es Italia, especialmente de las ciudades de Turín, Génova, Milán y Roma. Sus riquezas arquitectónicas y sobre todo sus riquezas de fe y de experiencia cristiana.

Llegó a Chile en 1947 y en septiembre de 1952 fue ordenado sacerdote. Durante 70 años sirvió incansablemente en nuestro país. La mayoría de esos años en Santiago, además, de algunos en Concepción y en Punta Arenas.

¿Qué testimonio puedo dar del querido hermano sacerdote Mario Borello, llamado por el Señor en su pascua definitiva el día 2 de diciembre último?.

Fue sacerdote ciento por ciento. Lo que caracterizó su vida fue su amor a Jesucristo, a su Iglesia y a los hermanos. Fue un gran formador de personas durante toda su vida. Muy joven sintió el llamado del Señor a entregarle toda su vida, fue consagrado como sacerdote y enviado a evangelizar. Y lo hizo, especialmente, a través de la Teología Pastoral y la Catequesis. Con una vastísima experiencia catequística con niños, jóvenes y adultos. Fue Secretario Ejecutivo del Departamento de Catequesis del CELAM, Director fundador del Instituto Superior de Pastoral Catequética y Director de la Comisión Nacional de Catequesis de la Conferencia Episcopal de Chile en dos períodos. Autor de numerosos artículos y textos catequísticos.

Sus amigos catequetas y catequistas de base recopilaron en un hermoso libro “Obras Catequéticas” (Ed. Diakom 2009). Las grandes obras compuestas por el P. Mario en sus años de docencia. Él mismo señala en la introducción del libro: “Dedico con inmenso cariño este trabajo a tantos discípulos, que con inmensa alegría he tenido durante largos años de enseñanza. Siempre quise ser Maestro y no Profesor, para tener discípulos y no alumnos. Y creo que ellos lo comprendieron muy bien, ya que la mayoría cubre cargos importantes en la pastoral, desde donde siembran con larga abundancia la semilla de la Palabra del Señor”, como lo afirmara San Juan Pablo II “ con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones”.

Mons. Miguel Caviedes, en su momento Presidente de la Comisión Nacional de Catequesis, llamó al P. Mario “pilar fundamental de la renovación de la catequesis en Chile”.
Desde 1979, por pura gracia y misericordia de Dios, soy obispo en la Iglesia. Antes de esa fecha y durante todos estos años de episcopado en diversas tareas en cuatro diócesis y en la Conferencia Episcopal yo fui testigo.

Yo fui testigo de la radicalidad del amor al Señor Jesús y a su Iglesia del P. Mario.
Yo fui testigo de su entrega total a las grandes tareas catequéticas a lo largo de Chile y también del Continente Latinoamericano.

Yo fui testigo de su sencillez evangélica en su vida y de su preocupación fundamental de formar formadores para que los catequistas de base pudieran transmitir una fe viva y consecuente a los hermanos en las diversas catequesis sacramentales.

Yo fui testigo, junto a muchos otros, de su generosa amistad, su testimonio y entrega sacerdotal que han sido estímulo de entrega y ejemplo permanente de servicio al Reino.

Yo fui testigo de su amor al carisma salesiano, donde sintió el llamado del Señor a dar toda su existencia y servir a la Iglesia.
Sí, Mario Borello fue sacerdote ciento por ciento, la razón total y última de su existencia. ¡Dios sea bendito!.

Diciembre 2017.

+Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua


Muy de cerca lo conoció el Hermano Enrique García F.S.C. Él preparó un resumen de la vida y obra del Padre Mario, al que pueden acceder en el siguiente enlace:

Obra del P. Mario Borello G.

Fuente: Comunicaciones CECh







CECh, 06/12/2017

 

Documentos
- Obra del P. Borello por Hno. Enrique García
Galerías Fotográficas