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Hermosa Iglesia de Freirina reabre sus puertas

Obispo encabeza misa de bendición y reapertura del Templo restaurado
Domingo 17 de Diciembre del 2017
  
Muestras de inmensa alegría se vivieron la mañana del sábado 16 de diciembre, en la bendición y reinauguración de la restaurada Iglesia Santa Rosa de Lima de Freirina.

La misa fue presidida por el Obispo diocesano, Monseñor Celestino Aós, quien fue acompañado por los vicarios general y pastoral, el párroco de Santa Rosa de Lima, y sacerdotes, diáconos y comunidades provenientes de toda la diócesis, para vivir junto a la comunidad de Freirina un momento de alegría y agradecimiento.

Antes de la misa, hubo un acto en el frontis del templo, a cargo de los colegios. En ellos los estudiantes representaron momentos de la vida de Santa Rosa y de la historia de la parroquia.

La eucaristía comenzó con el Obispo golpeando las puertas del templo con su báculo. Una vez que la asamblea repletó el templo, se realizó el signo asperjar agua bendita, y luego el Obispo se ocupó de esparcir aceite sobre el altar desnudo y por las paredes del templo, para consagrarlo. Luego, se puso el incienso sobre el mismo. Momentos después, el alcalde César Orellana y el ex Intendente Miguel Vargas pusieron el mantel, y la electa senadora Yasna Provoste, un arreglo floral. A continuación, entraron las imágenes de la Virgen del Carmen, la Inmaculada, la patrona de la parroquia, Santa Rosa, y las estaciones del Vía Crucis.

En el ofertorio, los jóvenes llevaron al altar elementos que los representaban, como una bicicleta, un skate, un collage con imágenes juveniles, un parlante con música, y luego, personas de las haciendas llevaron verduras, aceitunas, huevos y tomates. También se presentaron cascos que representaban a los trabajadores y el proyecto de restauración de la Iglesia.

“Que aquí todos se sientan hijos amados de Dios”
“Un templo es signo de que Dios ama a los hombres, y también de que los hombres aman a Dios”, dijo don Celestino en su homilía, “y este templo es una muestra del que ustedes aman a Dios, porque sin el concurso de mucha personas, este templo no luciría como está hoy”. Señaló que es “no basta tener un hermoso templo, tienen que venir, tiene que resonar aquí la alabanza a Dios, y que aquí todos se sientan hijos amados de Dios”. También dijo que también se debía cuidar “el templo de nuestro corazón, que sólo lo puede restaurar Cristo”.

Al final, el párroco, P. Franklin González, agradeció a todos los que participaron en la anhelada restauración de la Iglesia, mencionando al alcalde Orellana, “hijo de esta comunidad”, a las autoridades y fieles. “Esperamos que no sea el único día en que nos encontremos aquí, sino que cada vez que escuchemos la campana de esta hermosa torre, respondamos al llamado del Señor, para construir en medio de nosotros, el reino de justicia, amor, paz y unidad”.

Fuente: Comunicaciones Copiapó


Freirina, 17/12/2017

 
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