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Mons. Rebolledo: “la invitación es a acoger con gratitud, gozo y esperanza a Jesús, el Hijo de Dios”

En entrevista, Arzobispo de La Serena invitó a meditar sobre el auténtico sentido de la Navidad.
Miercoles 20 de Diciembre del 2017
  
El pasado 2 de diciembre la Iglesia en La Serena celebró la XX Asamblea Eclesial Arquidiocesana en Ovalle, jornada en que se convocaron numerosos agentes pastorales laicos, con la presencia también de los sacerdotes, diáconos, religiosas y seminaristas. En la ocasión Mons. René Rebolledo manifestó: Es providencial celebrar esta asamblea cuando la Iglesia inicia el Adviento, tiempo de espera y esperanza. Estamos próximos a Navidad. En estas semanas de Adviento, nos preparamos en comunidad para acoger a Jesús, el Hijo de Dios. Cada año con su presencia entre nosotros, Él nos renueva en la esperanza.

En la asamblea, junto con dedicar significativo espacio a la próxima visita a Chile del Santo Padre Francisco, como también a la convocatoria Año del Congreso Eucarístico 2018, el Pastor motivó a los presentes a iniciar con el tiempo de Adviento la primera parte del nuevo año pastoral.

Es en este contexto que tiene lugar la reflexión del Arzobispo sobre el gran acontecimiento de la Navidad que se aproxima.

Recientemente usted bendijo el árbol navideño en La Serena ¿Cuál es su impresión sobre este acto?

La Ilustre Municipalidad de La Serena, representada por su señor alcalde don Roberto Jacob, tiene la amabilidad de proveer cada año el gran Árbol de la Navidad y el Pesebre. Se instalan en la plaza San Juan Pablo II, contigua al templo Catedral, y en un acto sobrecogedor se procede a bendecir ambos signos, a escuchar villancicos y a manifestar sentimientos profundos en relación al acontecimiento al que nos convoca la Navidad, la celebración del nacimiento del Hijo de Dios. Por mi parte, agradezco al señor alcalde, a las autoridades que han acompañado este momento con su apreciada presencia, como también a los numerosos asistentes al acto. Estimo que es muy importante esta convocatoria. La ubicación es central y ambos signos hablan por sí mismos, especialmente la humildad del pesebre. Son centenares los transeúntes que a diario pasan por delante de las figuras bendecidas, se detienen, reflexionan, oran también.

En síntesis, ¿Cuál es el espíritu que debiera primar en Navidad?

Ante todo, gratitud profunda a Dios Padre. Él es fiel y cumple su palabra. La gran promesa a lo largo de los siglos fue el envío de su Hijo. En una noche, como la que viviremos dentro de algunos días, el hijo de Dios se hizo carne, nació en el tiempo creado y fue en todo igual a nosotros, menos en el pecado (Hb 4, 15).

Luego, el gozo por la presencia viva de Jesús, el gran regalo del Padre de los cielos a todos los hombres de cada época, lugar y circunstancias. Los textos bíblicos que oiremos en la Nochebuena, en la Natividad del Señor y en el tiempo de Navidad nos invitan a la alegría y a valorar la humildad y sencillez que Dios escogió como cuna de su Hijo. Un pesebre tan modesto, ¡cómo contrasta con esta fiebre por acumular bienes y regalos materiales!

Este es un tiempo de gracia, en que Jesús nos renueva en la esperanza con su presencia, palabras y obras. ¡Él es la plenitud de nuestras vidas! En Él los acontecimientos que vivimos, encuentran su sentido más profundo.

¿Es posible alegrarse cuando hay grandes preocupaciones, dolores y sufrimientos?

Al nacer Jesús en Belén toma la condición humana precisamente para encontrarse con nosotros, también en la situación real que cada uno está viviendo. ¡Él abraza y manifiesta su amor! En efecto, Él ha venido en un momento concreto de la historia para salvar al hombre del dolor y sufrimiento, también del pecado, dándole así plenitud de vida.

Son variados los aspectos a resaltar de la Navidad. ¿Cuál destacaría especialmente?

Sería, sin duda, de gran provecho para cada uno de nosotros detenernos ante el pesebre. Contemplar a Jesús el Señor, su Madre la Virgen María, acompañada de José su esposo y a los demás personajes. En cada uno de nuestros hogares está el pesebre. Contemplemos en él al recién nacido, frágil e indefenso. Su Madre que lo acoge con gran amor maternal. San José su esposo, el hombre bueno y fiel que cumple a cabalidad su misión de custodio del redentor. Detengámonos en los pastores, personificando a los pobres y humildes de la tierra. Los ángeles que cantan Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él. Todos nosotros, hombres y mujeres llamados a la vida, todos amados por Él, nadie dejado al borde del camino, aun aquel que percibimos más alejado del Señor.

Finalmente, ¿Cuáles son sus palabras para los fieles de la Arquidiócesis en esta Navidad?

Deseo a todos feliz Navidad y la bendición del Hijo de Dios entre nosotros. Un especial recuerdo y cercanía a los que sufren. Les aseguro que los tendremos muy presente en la Eucaristía de Nochebuena y de la Natividad del Señor. Una palabra de ánimo y esperanza especialmente a los pobres, enfermos e inmigrantes.

Los convoco a abrirnos al espíritu de la Navidad y a compartirlo generosamente con nuestros hermanos que son también los hermanos de Jesucristo.

Fuente: Comunicaciones La Serena


La Serena, 20/12/2017

 
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