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Eucaristía de Nochebuena:
Iglesia en La Serena acoge con esperanza el nacimiento del Salvador

Arzobispo René Rebolledo presidió la celebración en la que participaron numerosos feligreses que colmaron el templo Catedral.
Domingo 24 de Diciembre del 2017
  
Con un llamado de esperanza, amor y fraternidad se celebró la Solemnidad del Nacimiento del Niño Jesús en el templo Catedral de La Serena, con la Eucaristía que fue presidida por el Arzobispo, Mons. René Rebolledo Salinas.

La santa Misa inició a las 19:00 horas con un templo colmando de feligreses. Dos familias, una de ellas representando a la de Nazareth, ingresó portando en sus manos la imagen del Niño Jesús, que fue ubicado en el Pesebre, y otra, cargando las Orientaciones Pastorales Arquidiocesanas 2015 – 2022, simbolizando la prioridad que significa para la Iglesia local el núcleo de la sociedad. En tanto, un joven portó la Palabra del Señor acompañado de otras personas con cirios encendidos, como signo de la luz de la Navidad que es Cristo.

En su homilía, el Pastor Arquidiocesano manifestó: “los textos bíblicos, los litúrgicos de la celebración de esta noche nos invitan a la alegría. El gozo es por la experiencia de sentir la presencia viva de Jesús, el Hijo de Dios, el gran regalo del Padre de los cielos a todos los hombres, en cada época, lugar y circunstancia. Dios Padre es fiel y cumple sus promesas. La gran promesa a lo largo de los siglos fue el envío de su Hijo. En una noche como ésta, se hizo carne, nació en el tiempo creado y fue en todo igual a nosotros, menos en el pecado. El Niño que nace hoy, una vez más, en el pesebre de Belén, nace precisamente para encontrarse con cada uno de nosotros, encontrarnos en la situación real del momento. Él abraza a cada uno y le demuestra su amor. Él ha venido en un momento concreto de la historia del hombre para salvarlo de todo dolor y sufrimiento, también del pecado, dar al hombre plenitud de vida.

Más adelante destacó que “el Evangelista nos ha invitado, como cada año, a ir con la mente y el corazón a la ciudad anunciada, muchos años antes del nacimiento de nuestro Salvador, Belén de Judea. Allí María, acompañada de José su esposo, en camino a inscribirse para cumplir con el decreto del Emperador Augusto que había ordenado un censo. Allí en la sencillez y la pobreza de un Estado, nace el Salvador del mundo. En cada uno de nuestros hogares hemos procurado reproducir esta escena maravillosa. Contemplamos en Ella al recién nacido, frágil e indefenso como cualquier niño que ve la luz de la vida. Está su Madre, que lo acoge con semejante amor maternal, como nuestras propias madres nos han acogido a nosotros. Está José, su esposo el hombre bueno y fiel, que no comprende todo el plan de Dios, pero que cumple a cabalidad su misión de custodio del Redentor.”

Del mismo modo, hizo referencia a la próxima visita del Papa Francisco a Chile, indicando que “nosotros somos los destinatarios primeros de la paz que nos ofrece el Padre Eterno en la persona de su Hijo, en el rostro del recién nacido. En su predicación, nos saludaba augurándonos la paz. Mi paz les doy. Qué alegría constatar que a su Vicario en la tierra, el Papa Francisco, lo queremos recibir en un par de semanas, precisamente con este lema que nos han dejado los ángeles en la noche de Belén: Paz a los hombres amados por Él. Los invito, pues, a vivir esta noche santa de Navidad con sentimientos de profunda gratitud a Dios por el don de su Hijo Jesús, agradeciendo inmensamente que Él está en medio nuestro y trae un mensaje de paz a mi alma, a mi familia, a Chile, al mundo entero. Acojamos el don de la paz, custodiémoslo y procuremos vivirla, de tal modo que el don de la Navidad se prolongue a lo largo de nuestra vida”.

Finalmente, señalar que la celebración eucarística fue acompañada por el Coro de la Catedral, el Estudio Vocal “Cantares del Elqui” y por la soprano Yaritza Véliz.

Fuente: Comunicaciones La Serena


La Serena, 24/12/2017

 
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