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Con masiva presencia de fieles se celebró Misa del Gallo en Concepción

Un afectuoso saludo y deseos de vivir la Navidad en familia y seres queridos, expresó monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción, durante la Misa del Gallo, celebrada en la catedral con gran presencia de personas, especialmente familias. Concelebraron los sacerdotes Luis Figueroa, Cecilio de Miguel y Juan Carlos Marín y los cantos estuvieron a cargo del Coro Diocesano.
Lunes 25 de Diciembre del 2017
  
Un matrimonio llevó al altar al Niño Jesús, que entregó a Monseñor Chomali, quedando expuesto durante toda la celebración y al término de la Misa, fue llevado hasta un gran pesebre levantado en un costado del templo. Los asistentes se aproximaron hasta el pesebre para orar y venerar algunos momentos.

En su homilía, Monseñor dijo que “hoy, hay que abrirse en la fe, porque está en el pesebre, el Hijo de Dios, que nació de María Santísima, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y que ha venido a darnos salvación; salvación que significa una nueva vida, de una vida donde había mentira, ahora hay verdad; una vida donde había engaño, hoy, hay honradez; de una vida de discordia, ahora hay unión; de una vida donde hay guerra, ahora hay paz”.
Subrayó que “la salvación que nos trae el Niño Jesús y que celebramos aquí y en tantas parroquias y comunidades, en todo el mundo, anunciando que Jesucristo, el Salvador, ha nacido y está en medio de nosotros y ha venido para darnos vida”.

Luego reflexionó respecto a cuáles son las enseñanzas prácticas que nos deja el hecho que Dios haya querido manifestarse en el pesebre. “La primera es muy hermosa, porque Dios se manifiesta en la sencillez, en ella reconocemos la grandeza de la vida; una sencillez que se presenta como luz en medio de nuestra oscuridad. Los flashes nos dejan ciegos y nos encandilan y la luz nos ilumina y Jesucristo es nuestro camino; Jesucristo es la verdad y la vida; en segundo lugar es fuente de alegría, pero no una alegría simplona, no es la euforia a la cual nos invitan hoy, sino que la alegría profunda del corazón, sabiendo que nada ni nadie nos separará del amor de Dios. Es la paz, de una paz muy esquiva en nuestro corazón y en nuestra vida, a veces tan esquiva en la familia y en la comunidad, pero ahora es la paz que trae el Señor, una paz que es justicia, fraternidad, comunión, que nos invita a reconocernos a todos como hermanos y a vivir lleno de celo en la práctica del bien”.

Agregó que “hoy podemos comenzar una vida nueva; podemos vivir ya no según los mandamientos de la carne, que se presenta tan tirana, según los mandamientos de la avaricia, que tanto daño nos hace, según los mandamientos del poder; podemos vivir, ahora, según el mandamiento del amor, que nos dice que nos amemos los uno con los otros como Él nos ha amado, de quien tiene la certeza que ha llegado una buena noticia, no una que se lee y después pasa y viene otra y otra, sino una buena noticia con mayúscula que ya lleva 2000 años y estará presente hasta que Dios vuelva”.

Monseñor concluyó su homilía deseando “una Feliz Navidad junto a sus familias y seres querido; experimentemos la profunda alegría que el Señor no nos ha abandonado y que se ha manifestado nuevamente en el pesebre de Belén”.

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 25/12/2017

 
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