/
/
/
/
/
/
   
Misa en el Día de oración por los Migrantes en la fiesta de La Candelaria de Copiapó
Obispo invita a los extranjeros a participar de la misa en sus comunidades

La Pastoral del Migrante tuvo la tarea de organiza la eucaristía en el día de oración por los extranjeros residentes. La celebración fue presidida por el Obispo, Monseñor Celestino Aós.
Sabado 27 de Enero del 2018
  
En la homilía, el Pastor dijo que “en la parroquia, en el lugar de las vacaciones, o cuando tenemos que migrar a otro país, es importante seguir reuniéndonos en comunidad para cumplir el mandamiento del Señor: hagan esto en memoria mía”.

Hablando a los extranjeros reunidos en la asamblea, dijo que “en momentos de dificultad, cuando la vida se les hace difícil, debemos renovar la certeza de que el Señor me ama y me llevará a la Casa del Cielo; y esa certeza la encontramos en la misa”. También dijo que la misa “es hablar con Dios; pero también es escuchar a Dios, y aprender a llamar Padre a Dios; no corren etiquetas de migrantes o naturales, mujeres o varones, niños o ancianos, enfermos o sanos, ricos o pobres. Si estamos dispuestos a abrir el corazón, podemos hacer oración; si no, nuestra misa quedará en mero rito”.

Al final de la misa, el obispo reiteró la invitación a todos los migrantes a sumarse a la comunidad parroquial, y a visitar el Santuario. “Vengan con sus hijos, y cuando lleguen nuevos hermanos migrantes, tráiganlos”.

“Todos somos peregrinos”

Una agradable tarde en el Santuario recibió a los peregrinos que llegaron a participar de la tercera jornada de novena en la fiesta de La Candelaria de Copiapó.

Como cada día, la novena fue presidida por el Obispo, Monseñor Celestino Aós, quien continuó su catequesis sobre la eucaristía. Dijo que la misa es la oración más santa que tenemos y la más concreta, y que por eso “debemos poner atención y fervor en las palabras que rezamos y los ritos que hacemos, aunque las sepamos de memoria; la oración de la misa es el encuentro de amor con Dios mediante su palabra y el cuerpo y la sangre de Jesús”.

En el día dedicado a las personas migrantes, don Celestino expreso que “todos somos migrantes, peregrinos, estamos en esta tierra de pasada; el cielo es nuestra patria, es nuestra casa, y allí tenemos a la Virgen María, madre de Jesús y madre nuestra, y a tantas hermanas y hermanos”, y concluyó: “en la misa se borran las fronteras, y aprendemos a llamar a Dios Padre”.

Fuente: Comunicaciones Copiapó


Copiapó, 27/01/2018

 
Galerías Fotográficas