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En Cuaresma:
La Iglesia en camino a la Pascua vive y celebra este tiempo bautismal y penitencial

La comunidad practicando la oración, el ayuno y la limosna, manifiesta el espíritu de conversión propio del camino cuaresmal.
Martes 13 de Febrero del 2018
  
El próximo 14 de febrero, Miércoles de Ceniza, la Iglesia en el mundo entero inicia el tiempo de Cuaresma, que se prolonga hasta el 29 de marzo, Jueves Santo, antes de la Misa de la Cena del Señor. El hecho que en febrero gran parte de los fieles vacaciona y estamos en pleno verano, dificulta el inicio de este especial tiempo de gracia, sin embargo, estos días puede ser igualmente una nueva oportunidad.

En la entrevista mensual, el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, invita a tener presente aspectos de la espiritualidad del tiempo de Cuaresma, como también las prácticas que desde muy antiguo lo caracterizan.

En síntesis, ¿cómo se define el tiempo de Cuaresma?

La Cuaresma es el camino a la Pascua, celebración central de los misterios más grandes de nuestra fe, muy especialmente la gloriosa Resurrección de nuestro Señor. En este Tiempo la comunidad cristiana acompaña a Jesús en su camino que lo conduce a la cruz. Él acepta voluntariamente los padecimientos del Vía Crucis, también su muerte ignominiosa, ofrecida por la redención de los hombres de todas las épocas, razas y lugares.

La Cuaresma, ¿a qué hace alusión?

Son los cuarenta días previos a la víspera del Viernes Santo. Finaliza este tiempo antes de la Misa de la Última Cena. Evoca los cuarenta días de ayuno de nuestro Señor en el desierto, como también varios otros acontecimientos bíblicos, en especial los 40 años que el pueblo de Israel peregrinó para alcanzar la tierra prometida.

¿Cómo presentar este itinerario a los fieles en las actuales circunstancias?

Ante todo, como una nueva oportunidad. Año tras año el Señor viene a nuestro encuentro y nos brinda un tiempo de gracia para renovarnos en nuestros compromisos bautismales y favorecer un espíritu de conversión interior que nos disponga a la gran celebración de la gloriosa Resurrección del Señor. Precisamos de este especial tiempo para ahondar en los misterios de la vida de nuestro Señor, volvernos a encontrar con Él y disponernos a seguir su camino que nos guiará a su Pascua. ¡Él nos asocia a su Pascua! ¡Él nos concede la alegría de la salvación, experimentada anualmente con mayor intensidad, celebrada domingo a domingo y en todos los actos litúrgicos de la Iglesia! En verdad, no celebramos otra realidad si no la Resurrección del Señor que da sentido a su vida, a la nuestra y a la infinitud de momentos y situaciones de la existencia.

¿Qué actitudes se debe favorecer en el tiempo cuaresmal?

Somos convocados en este tiempo a compromisos específicos que favorezcan la renovación interior. Ante todo el espíritu de oración, luego la práctica del ayuno y también la limosna. La oración se debe manifestar en el fiel acompañamiento a Jesús por el camino que lo conduce a su muerte, la infamia de la cruz, la que Él acepta por amor a todos nosotros. El tiempo, el espacio, el modo en que cada uno intensifica la oración es nuestra respuesta de amor, al infinito amor con que Él nos amó. La escucha de la Palabra, personalmente y en comunidad, la participación fervorosa en la celebración de la santa Eucaristía, como también otros actos de piedad, entre los cuales sobresale la práctica del Vía Crucis, son modos en que respondemos al desafío de acrecentar como comunidad el espíritu de oración.

Asimismo, procuraremos el ayuno, privación que debe ser alegre y que siga el enseñamiento bíblico, de un espíritu contrito y de un sincero arrepentimiento: el sacrifico que te agrada es un espíritu quebrantado, un corazón arrepentido y humillado, oh Dios, no lo desprecias (Sal 51(50) ,19).

También la limosna debe realizarse en un espíritu que trascienda el don material. En efecto, la escritura enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (cfr. Hch 20,35).

Desde hace varios años la Conferencia Episcopal de Chile presenta a los fieles una valiosa iniciativa, que encuentra aceptación en las comunidades, la Campaña Cuaresma de Fraternidad. Es una expresión actual y oportuna para vivir el espíritu solidario, propio de este tiempo de Cuaresma.

Los destinatarios de esta Campaña, los años 2016, 2017 y 2018, son los adultos mayores. Numerosos viven en condición de vulnerabilidad social. Por ellos, entonces, nuestra oración, cercanía y aporte solidario que esperamos, como en años anteriores, sea generoso por parte de todos.

¿Qué invitación hace a la comunidad católica para este tiempo de Cuaresma?

Me alegra repetir este conciso pensamiento, la Cuaresma es una nueva oportunidad. Que para todos nosotros estas semanas sean un tiempo propicio de auténtica preparación a la celebración de los misterios de nuestra fe, como también de un fraterno acompañamiento a Jesús nuestro hermano en su camino de dolor, de igual modo una ocasión extraordinaria para la práctica de la solidaridad con aquellos que todo lo han dado por nosotros, nuestros adultos mayores. Si así nos adentramos en este tiempo, podremos aguardar con esperanza celebrar gozosos la Pascua de Jesús, que es también nuestra Pascua.

Fuente: Comunicaciones La Serena


La Serena, 13/02/2018

 
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