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En solemne ceremonia se consagró la capilla del Colegio San Ignacio

Con gran solemnidad y la presencia de la comunidad educativa, y presidida por nuestro Arzobispo, monseñor Fernando Chomali y el provincial de la Compañía de Jesús, padre Cristián del Campo, se celebró la consagración de la capilla del colegio San Ignacio, en San Pedro de la Paz.
Domingo 25 de Marzo del 2018
  
El templo de 525 metros cuadrados y con capacidad para 400 a 500 personas se ubica anexo al edificio del Colegio. El arquitecto Francisco Schiappacasse señaló que se trata de una capilla “inspirada en la encarnación, en la unión cielo y tierra, posconciliar, que recoge los conceptos del Concilio Vaticano II. La madera que predomina al interior es un elemento fundamental, con la finalidad de usar materiales de la zona. Se trata de una capilla que busca ser muy austera, y su planta es de 22 por 22 metros cuadrados, que recoge la tradición de la arquitectura religiosa, en que siempre la geometría está muy presente. Su capacidad es flexible, ya que contempla un sistema de banca adosada a la pared, en todo el contorno, que significa estar en torno al altar del Señor, ya que el altar está ubicado hacia el centro”.

La ceremonia se inició en el acceso del templo, donde monseñor Chomali recibió la llave de manos del arquitecto y un ingeniero y luego fue entregada al padre Cristián del Campo, quien procedió a abrir la capilla para el ingreso de más de 400 personas, en su mayoría perteneciente a la comunidad del Colegio.

Tras el rito de consagración y bendición del templo con agua bendita, monseñor Chomali inició la celebración de la eucaristía y, en su homilía, dijo que “han sido días muy hermosos, para la Iglesia de Concepción, porque hace una semana consagramos el templo de la parroquia Todos los Santos, en Talcahuano, porque el terremoto de 2010 dañó más de 50 iglesias y poco a poco, especialmente con el trabajo de la comunidad hemos ido recuperándolas. Como si fuera poco, hoy, el Señor nos llama a consagrar este templo, que quedó muy hermoso, porque es un templo con materiales nobles y que integra adecuadamente la función académica con la vida espiritual”.
Monseñor recordó que “apenas llegué, hace siete años, supe del proyecto y esta es obra de ustedes, de padres y apoderados, de los alumnos, de la Compañía de Jesús. Felicito a quienes diseñaron y construyeron esta obra, que es muy hermosa”.

Rol importante cumplió el directorio de la Fundación San Juan del Castillo, cuyo presidente actual, Antonio Castillo, agradeció a quienes colaboraron “el logro de este sueño tan anhelado por todos. Ciento treinta generaciones han egresado desde este colegio, desde la fundación de la Escuela San Ignacio, entregando siempre, con una marcada formación de Jesucristo, hombres y mujeres, que vivan su fe y de seguirlo con mucha alegría. Esta es una obra de todos, donde el esfuerzo de toda la comunidad, se ve reflejada en una obra concreta. Fueron 8 años para alcanzar este objetivo, donde la participación de muchos ha quedado plasmada; como no recordar al padre Javier Ossa, por su infinita creatividad, al padre Pablo Castro, por su esfuerzo, al padre José Ignacio Baeza, por su entusiasmo. Todos ellos intentaron interpretar los sueños de la comunidad, ansiosa de tener un espacio para el encuentro con Cristo”.

Castillo destacó la labor de la Fundación, sostenedora del colegio. “Recordar con especial cariño a Gerardo Sandoval, quien fue presidente de la fundación y partió, hace poco, a los brazos del Padre. Fue durante su dirección cuando se concretó este proyecto, tenía la visión, como presidente de la fundación de generar un espacio para compartir la alegría junto a Nuestro Señor Jesucristo, para complementar la función educadora y la formación de líderes para nuestra sociedad. Aquí está la obra y disfrútenla con alegría”, enfatizó.

El padre Cristián del Campo, provincial de los padres jesuitas en Chile, manifestó que “cuando uno está en un lugar tan lindo como éste, no quiere sólo agradecer al arquitecto y al ingeniero, a los trabajadores, sino agradecer a Dios y a toda la comunidad del colegio. Sé que trabajaron mucho, hicieron una cantidad de bingos, completadas, corridas y no sé cuánto más, durante varios años. Mucho mejor así, habernos demorado más años, porque no habría sido ninguna gracia que la Compañía hubiese puesto toda la plata. Las cosas que nos cuestan en la vida hacen que las queramos mucho más y les pido que la usemos y cuidemos mucho”, agregando su reconocimiento al padre Carlos Hurtado, “quien falleció el año pasado, por ser el inspirador del colegio. Agradezco a muchas otras personas y resaltar que juntos hemos podido construir algo maravilloso como esta capilla”.

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 25/03/2018

 
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