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Iglesia de Concepción convocó a Congreso Eucarístico Nacional durante la Misa Crismal

Con la masiva presencia de los sacerdotes de la arquidiócesis y presidida por el Arzobispo, monseñor Fernando Chomali, se celebró en la catedral, la Misa Crismal, contexto en que se dio inicio al Congreso Eucarístico Nacional 2018, en la Iglesia de Concepción.
Jueves 29 de Marzo del 2018
  
Al inicio, el padre Roberto Valderrama, secretario canciller, leyó el decreto de convocatoria del Congreso Eucarístico para la Iglesia de Concepción, que firmó junto a Monseñor Chomali. Concluida la firma, Monseñor levantó con sus manos el texto y la comunidad que repletó el templo, aplaudió fuertemente y por largo rato.

Antes de concluir la Santa Misa, y en el contexto de inicio del Congreso Eucarístico, con la finalidad de fomentar el espíritu de adoración a Jesucristo, fue entregada una custodia, que fue obsequio del Papa Benedicto XVI, para que peregrine por todos los decanatos. En esta instancia, recibió la custodia el decano del Decanato Rural, padre John Escobar Valdés, párroco de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Florida.

Durante la Misa, tras la liturgia de la Palabra, el Arzobispo interrogó a los presbíteros para la renovación de sus promesas sacerdotales, quienes al unísono respondieron con “sí quiero”, para concluir con la oración por los presbíteros.
Previo a la liturgia de la eucaristía, fueron presentados los óleos para ser bendecidos y consagrados el óleo de los enfermos y después de la comunión, fueron bendecidos los óleos de los catecúmenos y se preparó y consagró el óleo del santo crisma.

Homilía
En su homilía, Monseñor Chomali agradeció la presencia de los fieles que coparon el templo. “Ustedes nos animan en la tarea maravillosa que el Señor nos ha regalado, ser sacerdotes de Jesucristo en su nombre”, afirmó.

Agregó que vivimos un tiempo especial. Hemos concluido un Sínodo, en que se nos pide que los católicos y evidentemente los sacerdotes, los consagrados, que se nos note que somos hombres de Dios. Ayúdenos a que podamos vivir esta experiencia de Dios (…) El sacerdocio es un don y un don inmerecido, tremendamente misterioso. Estoy convencido que ninguno de nosotros encontraríamos una razón si no es porque el Señor nos llamó, tal como somos, con nuestras debilidades y nuestras grandezas. Tal cual somos, con nuestra propia historia, pero nos llamó para que transmitamos el amor de Dios y seamos ejemplo para las futuras generaciones”.

Continuó señalando que “este don es también tarea de toda comunidad. Ayúdenos a cumplir esa tarea, reconociéndonos como hermanos para que juntos podamos dar testimonio de que Jesucristo está vivo y presente en medio de una cultura cambiante, en una cultura donde no se transmite la fe, en una cultura que ha desintegrado la familia y no se transmite la fe de los padres a los hijos, en esa cultura, frente a la cual no nos vamos a amilanar, tiene que resplandecer con más fuerza el amor de Dios”.

Finalmente, Monseñor pidió rezar por las vocaciones sacerdotales, “porque sin eucaristía no hay Iglesia y Dios ha querido que quienes consagren el pan y el vino sean sacerdotes, llamados por la Iglesia y consagrados por toda la vida. Necesitamos muchas y buenas vocaciones. Esta no es una estrategia de marketing, sino que la comunidad orante que entrega generosamente a sus hijos para que puedan vivir la experiencia del misterio sacerdotal en medio de sus comunidades. Gracias por acompañarnos y queremos dar la vida por ustedes”.

Fuente: Comunicaciones Concepción



Concepción, 29/03/2018

 
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