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Misa Crismal: Arzobispo de Puerto Montt llamó a recuperar centralidad de la Misa Dominical

Además llamó a cuidar el regalo de la alegría sacerdotal.
Jueves 29 de Marzo del 2018
  
Con gran solemnidad se celebró en la Catedral de Puerto Montt la Misa Crismal, presidida por el Arzobispo Monseñor Cristián Caro Cordero.

En la oportunidad estuvieron presentes sacerdotes arquidiocesanos y religiosos, además de una treintena de diáconos, que junto a autoridades civiles, militares y fieles en general, participaron de la tradicional celebración en que se consagran los santos óleos y los sacerdotes renuevan sus promesas, en un signo de unidad y comunión con su pastor.

Este año la Misa Crismal fue además la oportunidad para que se decrete -a nivel arquidiocesano- la convocatoria al 12º Congreso Eucarístico Nacional.

Durante su homilía, Monseñor Caro hizo varios llamados dirigidos especialmente a los sacerdotes. Habló de las tentaciones del desánimo y el aislamiento, advirtiendo que el individualismo y el autoritarismo hieren al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Llamó además a "recuperar nuestra alegría de evangelizadores" confiados en Jesús crucificado, llagado y resucitado. También los llamó motivar en todos los creyentes la centralidad de la Misa Dominical, fuente y cumbre de la vida cristiana.

Homilía en la Misa Crismal

Miércoles Santo, 28 marzo 2018
Lecturas:
Is. 61, 1-3a.8b-9
Sal 88
Ap. 1 5-8
Lc. 4, 16-21

1. “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír”. Esa fue la predicación de Jesús en la sinagoga de Nazaret, después de haber leído el texto de Is. 61,1 donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque El me ha ungido. Me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres…”

También, hoy se cumple en cada uno de nosotros, hermanos sacerdotes la profecía de Isaías. Cada uno de nosotros fue ungido con el óleo de la alegría (cf. Sal 45/44,8), o sea, la fuerza del Espíritu Santo para ser configurados con Cristo cabeza, pastor y esposo de la Iglesia y actuar en su Nombre y en su Persona. Ya no nos pertenecemos a nosotros mismos sino que estamos identificados con Jesucristo, Sacerdote y Víctima, para entregarnos al servicio del Pueblo de Dios.

Por eso, hoy renovamos las promesas sacerdotales siguiendo la tradición de la Iglesia y el consejo de San Pablo a Timoteo: “reaviva el don de Dios que te fue conferido cuando te impuse las manos. Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de ponderación…con la confianza puesta en el poder de Dios, sufre conmigo por el evangelio” (2 Tim 1,6-7).

El Papa Francisco decía: “Ungidos con el óleo de la alegría, estamos invitados a cuidar este gran regalo: la alegría sacerdotal”. Hemos sido llamados para ser ungidos y enviados para ungir al pueblo de Dios con el óleo de la alegría. El sacerdote tiene que buscar la fuente de su alegría “dentro”, porque no será verdadera alegría si no es un “eco” de la unción, la que “penetró en lo íntimo de nuestro corazón, lo configuró y lo fortaleció sacramentalmente.

Por el sacramento, quedamos “ungidos hasta los huesos”.

2. En estos tiempos en que la Iglesia, en Chile y en el mundo” atraviesa horas difíciles de turbulencias y desafíos grandes, y en que “junto a la fidelidad de la inmensa mayoría ha crecido también la cizaña del mal y su secuela de escándalo y deserción” (Mons. Ezzati) hay una gran tentación: el desánimo, el abatimiento, la desolación o el encierro en lo propio, haciendo del ministerio una actividad profesional más, un oficio privado, desligado de la comunión afectiva y efectiva con el Obispo y el presbiterio, e independiente del quehacer pastoral de conjunto y orgánico. El individualismo y el autoritarismo hiere al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

También nos desalientan a veces las “redes vacías” es decir, el poco fruto aparente de nuestro trabajo pastoral.

El reconocimiento sincero, dolorido y orante de nuestros límites, lejos de alejarnos de nuestro Señor nos permite volver a Jesús sabiendo que “El siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad, y aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece…Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos de evangelización significativos para el mundo actual” (cf. E,G., 11)

Así -con la conciencia de ser enviados por Otro, de haber sido aceptados y perdonados por su Amor- podemos recuperar nuestra alegría de evangelizadores si nos confiamos a Jesús crucificado, llagado y resucitado y nos abrimos a la fuerza renovadora del Espíritu Santo, cuyos frutos son el amor, la alegría y la paz (cf. Gal 5,22).

3. a) El 12º Congreso Eucarístico Nacional (2018) -el último fue realizado en 1980, con el lema “No temas, abre tus puertas a Cristo”-, será una instancia privilegiada para recoger las enseñanzas y gestos del Papa Francisco en su Visita a Chile. Su objetivo será poner el encuentro con Cristo vivo y presente en la Eucaristía, al centro, cumbre y fuente de toda la vida y actividad de la Iglesia.

Jesús ha dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que come de este pan vivirá para siempre, y el pan que Yo daré es mi carne (entregada) para la vida del mundo” (Jn 6,51). Pero también nos advirtió: “No trabajen por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que el Hijo del hombre les dará…” (Jn 6,2).

b) De aquí viene la importancia de motivar en todos los creyentes la centralidad de la Misa Dominical, fuente y cumbre de la vida cristiana, manantial de vigor misionero. De aquí la importancia de que nuestra catequesis sea “mistagógica”, o sea, introduzca en los misterios sacramentales y muestre cómo nuestra vida es transformada progresivamente (nos vamos haciendo “personas nuevas”) por esos santos misterios que se celebran y nos impulsan al compromiso misionero y social.

La Eucaristía nos convierte en testigos visibles del amor de Cristo en el propio ambiente de trabajo, en la familia y en toda la sociedad (cf. SCa, 79).

c) También con motivo del Congreso Eucarístico tendremos ocasión de crecer en el espíritu de adoración, que es sobre todo espíritu de silencio y humildad ante el Misterio de Dios-Amor, que siendo grande se ha hecho tan pequeño por nosotros.

Dios busca adoradores y quienes lo adoran deben hacerlo en “espíritu y verdad” (cf. Jn. 4,23-24)

- El Papa Francisco ha dicho: “Para que Jesús sea el centro de nuestra vida, es necesario ponernos en su presencia ante el Sagrario”.

- De la celebración eucarística y de la Adoración del Santísimo brota una espiritualidad eucarística. “Mi misa es mi vida y mi vida una Misa prolongada”, decía S. Alberto Hurtado.

- La Misa se prolonga en la vida porque transforma toda nuestra vida (pensamientos, palabras, obras, afectos) en un culto espiritual agradable al Padre Dios (cf. Rom 12,1-2)

4. Somos conscientes de la gran necesidad que tenemos de buenas y santas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. También vocaciones de diáconos permanentes y de laicos generosos que en la familia, en el trabajo, en el compromiso apostólico o social sean luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la masa.

Mi reciente viaje a México en busca de sacerdotes que nos vengan a ayudar me reafirmó en la convicción de que las familias numerosas y profundamente cristianas son fuente de vocaciones. También comunidades donde hay espacio para los niños y jóvenes y se valora la adoración, la experiencia misionera y solidaria, el sacrificio por los demás y la pureza de costumbres.

Y las dificultades, la persecución como en México, ha sido fuente de vocaciones generosas.

Queridos hermanos sacerdotes, religiosas y laicos:

Les pido fomentar en sus comunidades los grupos de oración por las vocaciones y los promotores vocacionales que descubran y ayuden a cultivar las semillas vocacionales que Dios siembra en el campo de la Iglesia.

Que la Stma. Virgen María, “mujer eucarística” y Madre de la Iglesia sea siempre la asociada a nuestra labor evangelizadora y social.

¡Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo! Amén

+ Cristián Caro Cordero
Arzobispo de Puerto Montt

Fuente: Comunicaciones Puerto Montt


Puerto Montt, 29/03/2018

 
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