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Misa Crismal se celebró en Iglesia Catedral de San Felipe

En ella, Mons. Cristián Contreras Molina OdeM, convocó a nivel diocesano el Congreso Eucarístico que viviremos este año en conjunto con todo el país, cuya culminación será en la “Gran Fiesta de la Comunión” del sábado 17 de noviembre en el Santuario Nacional de Maipú.
Jueves 29 de Marzo del 2018
  
Cientos de fieles provenientes de todas las parroquias, comunidades y movimientos, se congregaron en la Iglesia Catedral de San Felipe el miércoles 28 de marzo para la celebración de la Misa Crismal que fue presidida por Mons. Cristián Contreras Molina, O.deM. Obispo de San Felipe.

Palabras del Pastor

El Pastor Diocesano inició su homilía señalando que “No puedo iniciar mis reflexiones sin antes agradecer a Dios la presencia del Papa Francisco en Chile. En febrero de 2017 los obispos fuimos en visita al vaticano, y allí tuvimos la oportunidad de conocer, compartir y celebrar nuestra identidad de discípulos y pastores con quien Dios puso para guiarnos en esta hora del mundo y de la Iglesia. Las horas compartidas con el Papa de la misericordia, transcurrieron sin prisa y en donde cada obispo pudo hablarle de sus preocupaciones pastorales, dificultades y esperanzas. Francisco, fiel a sus criterios evangelizadores, escuchaba con paciencia y atención, se interesaba por lo que decía cada cual, dando paso a un discernimiento inspirado en la presencia del Espíritu para proceder en consecuencia. Para el Papa Francisco la formación de la conciencia y el discernimiento espiritual forman parte del crecimiento en la fe y de la obligada dinámica para actuar conforme a la verdad. Un pastor, advierte Francisco, no puede sentirse satisfecho solo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones irregulares como si fueran rocas que se lanzan sobre la vida de las personas (A.L.305). En Amoris Laetitia el Papa agrega: El camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración. El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita”.

Prosiguiendo con su homilía Mons. Cristián Contreras manifestó que “El Año eucarístico lo viviremos en continuidad con nuestras Orientaciones Pastorales. Sin duda, la familia ocupa un lugar central en nuestra vida y, por tanto, en la organización de la sociedad. La familia es el lugar primero del amor pleno, de una buena educación y del desarrollo armónico del ser humano. Está llamada a ser el ambiente donde se aprende a vivir en comunidad, basada en la fraternidad y la dignidad de cada uno de sus miembros. Es también una escuela en que se aprende la opción preferencial por los más débiles, el servicio a quienes la componen y el respeto y admiración por los mayores que guardan y transmiten la memoria de nuestros valores. En nuestras parroquias y comunidades nos preocupan los problemas particularmente dolorosos que muchas familias enfrentan, como la pobreza, la creciente inestabilidad matrimonial, la violencia intrafamiliar, así como las dificultades de comunicación interna. En nuestras reflexiones nos apoyaremos en la Exhortación Apostólica “La alegría del amor, del Papa Francisco. Al hablar de la familia, me permito destacar la vocación y misión de la mujer en la vida de la Iglesia y de la sociedad .Es parte de su maravillosa vocación que las hace fuentes de vida y amor, pilares de la familia y puntales de la sociedad. Me permito, no solo saludarlas sino que también agradecerles con todo cariño, lo que hacen en bien de sus hijos y la responsabilidad con que participan en su Iglesia en los distintos ministerios o servicios, entre ellos, la educación, el mantenimientos de sus comunidades y capillas, la catequesis de Primera Comunión y Confirmación la cercanía a los enfermos, adultos mayores, privados de libertad, migrantes y personas en situación de calle”.

Esta Misa Crismal que celebró el obispo con todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él, ocasión que los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales.

Además se consagró el Santo Crisma y se bendicen los óleos para los enfermos. El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los presbíteros.

Fuente: Comunicaciones San Felipe


San Felipe, 29/03/2018

 
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