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Vicario general de Copiapó llama a escuchar las demandas de la ciudadanía

Misa por el Día de los Trabajadores en la catedral.
Lunes 30 de Abril del 2018
  
Un reconocimiento al “largo camino” recorrido por los trabajadores y trabajadoras para que “despertara la conciencia de ser reconocidos no como unas simples máquinas de producción” hizo el vicario general de la diócesis, P. Rodrigo Herrera, al presidir la misa por el Día de los Trabajadores, este domingo 29 de abril en la Catedral de Copiapó.

En la asamblea se encontraba el Gobernador de la provincia de Copiapó junto al Seremi del Trabajo y a miembros de organizaciones sindicales y de la Pastoral de los Trabajadores.

En su homilía, el P. Rodrigo llamó a “entender el trabajo no como una mercancía sino como una realidad que dignifica, da sustento y seguridad para vivir”, mencionado como desafíos de toda la sociedad, la valoración de la persona como sujeto de derechos y deberes, las remuneraciones justas, el descanso necesario, las condiciones laborales ajustadas a principios de dignidad y justicia, la salud y el bienestar de los trabajadores.

La Iglesia debe orar y trabajar por la justicia

Dijo que para lograr el desarrollo integral del hombre y el desarrollo solidario de la humanidad era necesario que la sociedad toda, desde el Estado hasta las organizaciones, escuche “las justas demandas de la ciudanía. Más salud, mejor educación, mayor seguridad pública, pensiones dignas, más trabajos, de calidad y con remuneración digna y justa que ayude a vivir y no ha sobrevivir”.

Citando al papa Benedicto XVI, hizo un llamado especial a la clase política a la tarea de lograr “el orden justo de la sociedad y el Estado”. Asimismo, dijo que “como Iglesia no nos quedamos al margen, debemos orar y trabajar por la justicia haciendo el esfuerzo con dedicación, responsabilidad y cariño de abrir los corazones y las voluntades a aquellas exigencias que nos orientan a realizar el bien y que laten en los más íntimo de todo ser humano”.

Luego de la prédica, el asesor de la Pastoral de los Trabajadores, P. Guido Castagna, bendijo las manos de los presentes. En el ofertorio se llevó al altar junto al pan y al vino, tierra y agua como signo de vida, y una roca que representó la actividad minera.

Después de la Misa, y como ha sido tradicional en los últimos años, hubo una convivencia en el patio del Obispado.

Fuente: Comunicaciones Copiapó


Copiapó, 30/04/2018

 
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