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Mons. Rebolledo y Pentecostés:
“El Espíritu Santo da vida, sostiene y renueva a la Iglesia”

En entrevista mensual, Arzobispo se refiere a una de las fechas más trascendentes del calendario litúrgico de la Iglesia Católica.
Viernes 18 de Mayo del 2018
  
El mes de mayo contempla numerosas fechas significativas para la Iglesia. En efecto, recientemente, el Arzobispo saludó en el Día Internacional del Trabajador(a). Manifestó que la Iglesia en La Serena se une a esta conmemoración celebrando a San José Obrero, patrono de los trabajadores y orando para que las trabajadoras y trabajadores, siguiendo el ejemplo de Cristo, asuman su trabajo como un espacio de desarrollo personal, sustento familiar y servicio al país. Asimismo, expresó que la intención de oración en el mes de mayo es: por una vivencia cristiana del trabajo.

El domingo 13, en tanto, se celebró la Ascensión del Señor y el domingo próximo, vale decir el 20 de mayo, Pentecostés. Para adentrarnos en el contenido de esta festividad dialogamos con el Pastor de la Arquidiócesis de La Serena.

¿Cuál es el significado del acontecimiento que como comunidad se aprontan a celebrar?

En la solemnidad de Pentecostés, siete semanas después del gran acontecimiento de la Resurrección del Señor, celebramos el don del Espíritu Santo a los apóstoles y, a través de ellos, a todos los hombres. Vivimos esta festividad como culminación de la Pascua.

¿Y cuál es la misión del Espíritu Santo?

En los textos bíblicos, plenos de espiritualidad trinitaria, el Hijo de
Dios nos introduce en la misión con que su Padre envía al Espíritu Santo. Las páginas bíblicas reflejan con claridad el significado que tiene para la Iglesia que nace con la venida del Espíritu Santo y que se ha de mantener en su naturaleza desde entonces y por siempre.

Con el gran acontecimiento de Pentecostés se culminan los hechos que dan nacimiento a la Iglesia universal. Contemplamos la Institución de la Eucaristía, como signo de comunión en Cristo, envío misionero de despedida antes de la Ascensión, la culminación con la efusión del Espíritu Santo a la comunidad apostólica. Discípulos sencillos y temerosos que siguen a Jesús en los inicios, emergen como la asamblea que se proyectará a lo largo de los siglos, hasta nuestros días. Esto significa que la acción del Espíritu derramado en Pentecostés da vida, sostiene y renueva a la Iglesia.

¿Cómo se percibe la actuación del Espíritu hoy en la Iglesia?

En la Eucaristía que celebraremos, Dios mediante, invocaremos la venida del Espíritu Santo. Es el don de la Pascua que vino sobre la comunidad apostólica, como hemos dicho, ahora invocado sobre la Iglesia. Es el mismo Espíritu que resucitó a Jesús y transformó a sus discípulos en evangelizadores valientes y audaces. El testimonio bíblico es claro en afirmar que se llenaron todos de Espíritu Santo y comenzaron a hablar… (Hch 2,4). En el corazón de la celebración, en la recitación del prefacio, diremos: Aquel mismo Espíritu que, desde el comienzo, fue el alma de la Iglesia naciente… En la oración colecta también tendremos presente la actuación del Espíritu en este sentido: por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones. En fin, como Iglesia imploramos, en lenguaje de Aparecida, un nuevo Pentecostés, que nos impulse a todos a ser verdaderos discípulos misioneros: No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! (DA 548). Con gratitud recibiremos una vez más el Don del Espíritu Santo. Esperamos así, convertirnos en una Iglesia llena de ímpetu y audacia evangelizadora, tenemos que ser de nuevo evangelizados y fieles discípulos (DA 549).

A la luz del testimonio bíblico y de la festividad que se aproxima, ¿cuál es su anhelo para la Iglesia en La Serena?

Le solicitaremos a Dios en la oración colecta de la santa Eucaristía del domingo 20: no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Con fe y esperanza nos dirigimos a Dios para suplicar que la obra del Espíritu en los comienzos de la predicación evangélica, la realice también hoy entre nosotros. Que nos llene de fervor evangelizador. Que seamos una comunidad abierta al mundo y a sus desafíos. Que asumamos nuestra corresponsabilidad en las comunidades. Que sigamos, bajo su impulso, potenciando los dones y carismas. Que nos ilumine en nuestro empeño por revitalizar nuestras celebraciones. Que sostenga a cuantos con gran espíritu solidario se empeñan en nuestras comunidades y también fuera de ellas por construir un mundo más justo, solidario y fraterno. Que al profesar nuestra fe: Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, nos dispongamos a no poner obstáculos a su obra en nuestros tiempos, de tal modo que las comunidades sean ricas en iniciativas pastorales, creativas, audaces y, por sobre todo, sólidas en su testimonio.

Fuente: Comunicaciones La Serena


La Serena, 18/05/2018

 
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