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Diócesis de Rancagua celebra Corpus Christi

Comenzó la adoración a “Custodia Peregrina” que recorrerá la diócesis.
Lunes 04 de Junio del 2018
  
En el contexto del Congreso Eucarístico Diocesano se celebró en todas las parroquias de la Diócesis de Rancagua la solemnidad de Corpus Christi. Este día comenzó también la adoración a la “Custodia Peregrina”, regalada por el Papa Benedicto XVI para ayudar en el fomento y la promoción de la visita al Santísimo Sacramento y la Adoración Eucarística.

Se estableció un calendario de peregrinación, que comenzó en el Monasterio de las Adoratices del Stmo. Sacramento de Rancagua, donde permanecerá toda la semana y se irá informando oportunamente qué lugares irá recorriendo.

Celebración decanal

Previa a esta celebración realizada en las parroquias, el decanato de Rancagua había realizado una masiva actividad el 31 de mayo, cuando –entre otros signos- se efectuó una adoración pública del Santísimo Sacramento, el cual fue llevado en procesión por los sacerdotes y fieles.

Representantes de las distintas parroquias de la capital regional se reunieron en las afueras del Templo de San Francisco (calle Estado) y desde allí comenzó una procesión por el centro histórico de la ciudad, recorrido presidido por el Vicario General de la diócesis, padre Gabriel Becerra, quien portó junto a otros sacerdotes y diáconos la Custodia.

De ese modo, recorriendo las estaciones eucarísticas, los congregados fueron meditando, orando y alabando al Señor. Al llegar a la Catedral, se celebró una misa, en la cual el padre Becerra recordó que la única manera de poder reconstruirnos como Iglesia es desde la Eucaristía.

Reflexión de Mons. Goic

El Obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, entregó también sus reflexiones a los fieles de la diócesis señalando que “hoy celebramos la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Es un día muy especial de oración y reflexión, que nos lleva a un fuerte compromiso de fortalecimiento de nuestra identidad como cristianos.

Somos cristianos desde el día de nuestro bautismo. Desde ese momento estamos recibiendo el Espíritu Santo que está en Cristo haciéndonos participar de su misma vida. La vida del Hijos de Dio. Somos hijos de Dios. Esta es nuestra dignidad más grande. Así, por el Espíritu Santo que recibimos, injertados en el Hijo, podemos vivir en las entrañas del Padre.

Somos un cuerpo con Cristo. Con toda claridad nos lo dice San Pablo: “Del mismo modo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, por muchos que sean, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. Porque todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido el mismo Espíritu en el bautismo, a fin de formar un solo cuerpo; y también todos participamos del mismo Espíritu" (1 Cor. 12, 12 – 13).

San Pablo sigue explicando la consecuencia que esta realidad conlleva para nuestro comportamiento. Cada miembro tiene su propia función dentro del cuerpo pero cada uno actúa en bien de todo el cuerpo y si un miembro sufre todos los demás ofrecen su servicio para bien de todo el cuerpo.

Este Cuerpo de Cristo es la Iglesia, formando entre todos un solo pueblo. Somos el Pueblo de Dios, animados por el Espíritu Santo que nos impulsa a caminar en dirección al Reino de Dios, a través de las diversas situaciones que vamos encontrando en nuestra vida”.

El texto completo de la reflexión lo puede encontrar en www.obispadoderancagua.cl

Fuente: Comunicaciones


Rancagua, 04/06/2018

 
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