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Funcionaria del Arzobispado de Concepción es una flamante equitadora

Con entusiasmo y un poco de nerviosismo María Soledad Vega Granados, funcionaria del Arzobispado de Concepción, espera con alegría el viaje a Santiago, dónde competirá por un cupo para ser parte de los Juegos Mundiales de Verano de Olimpíadas Especiales Abu Dabi 2019.
Miercoles 13 de Junio del 2018
  
Esta joven de 34 años, lleva desde 2013 practicando equino terapia, y a pesar del corto tiempo, ya suma tres medallas obtenidas gracias a su participación en las Olimpíadas Especiales FIDES Iberoamérica, que se realizaron entre 07 y 14 de Junio de 2017 en Bogotá, Colombia.

María Soledad no tiene tiempo para aburrirse. Oriunda de Talcahuano sabe cómo invertir su tiempo en lo que le gusta: talleres de teatro, cocina, futbol, baile entretenido y zumba, además busca ponerse la camiseta del Team Chile para las competencias internacionales de equitación.

Ella integró también parte del grupo de jóvenes con síndrome de Down de Lavandería Industrial 21, que se ha convertido en un ejemplo laboral inclusivo, en el país. Desde hace un tiempo se desempeña en el Arzobispado de Concepción, donde también se le presta todo el apoyo para que desarrolle sus habilidades y talentos.

La familia de Sole está compuesta por sus padres y sus dos hermanos mayores, además de sus seis sobrinos, quienes la apoyan en todos sus emprendimientos.

Sin duda esta equitadora es digna de admiración. Rompiendo todos sus temores fue capaz de vencer los primeros encuentros con los equinos, llegando a competir en distintos eventos realizados en Cabrero, Los Ángeles, Santiago e internacionalmente, en Bogotá.

¿Cómo fueron los primeros encuentros con los caballos?

- El primer caballo que vi se llama Elemento. Es café y su pelaje es muy
bonito, es mi preferido. Los otros se llaman Macizo y Chuchoca.

¿De dónde nace el interés por los caballos?

- Por el presidente, José Miguel Manzo, de la fundación María Jesús.
María Soledad explica que actualmente es parte de la fundación María Jesús, donde se desarrollan talleres de equino terapia para chicos que, como ella, tienen capacidades diferentes.

¿Qué ha sido lo mejor de practicar equitación?

- Uff… la mejor experiencia fue cuando mi mamá estuvo con licencia y pudo acompañarme a Colombia y la pasamos súper bien; estuvimos allá conociendo y conversando. La mejor experiencia fue cuando estuve galopando y gané; estuve en la tele, en el diario y en las revistas.

¿No ha sido complicado tratar con los caballos?

- No. Al principio un poco, pero para acercarse hay que estar tranquilo y hablarles, hacerles cariño y cantarles.
¿Qué es lo que más te gusta de montar a caballo?
- Todo, el galope y después saltar. Eso es lo que más me gusta.

¿Qué sensación te deja la equitación?

- Libertad, me siento libre. El aire en la cara, así te sientes libre.

¿Crees que Dios está presente en tus competiciones?

- Yo creo que sí, Dios está conmigo. Él siempre me acompaña, antes de subirme al caballo le pido a Dios que me proteja.

Ansiosa y con una fe a toda prueba esta multifacética chorera viajará este viernes hasta Calera de Tango, en Santiago, dónde competirá con su equipo por un cupo para representarnos a todos en el mundial de equitación.

Sin duda es un testimonio de fe y esfuerzo, que nos deja una gran lección: siempre se debe luchar por nuestros sueños.

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 13/06/2018

 
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