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Mons. Pedro Ossandón B.
“No tengamos miedo a ser libres”

En su homilía, Mons. Ossandón, Administrador Apostólico de la Diócesis de Valparaíso señaló que debemos aprender juntos a escuchar, discernir y servir.
Sabado 16 de Junio del 2018
  
Con mucha alegría y esperanza, la comunidad de Valparaíso, recibió a Mons. Pedro Ossandón Buljevic, como Administrador Apostólico de nuestra diócesis en la Misa de Bienvenida y de Toma de Posesión Litúrgica que se celebró esta mañana en la Iglesia Catedral de Valparaíso.

En su homilía, Mons. Ossandón, compartió tres puntos:

Escuchar a Dios nos enseña a escuchar a las víctimas

“La crisis de la Iglesia de hoy nos hace redescubrir el inmenso valor de escuchar a Dios en la oración y en los acontecimientos, siempre en comunidad y para la misión. No buscamos tu verdad o mi verdad, no somos dueños de la verdad, somos discípulos de La Verdad que nos hace libres para servir a los demás”.

“La oración hecha con una renovada profesión de fe, nos predispone a escuchar los llamados a la conversión personal que Dios me hace, a recibir sin prejuicios ni manipulaciones al que está sufriendo y a reconstruir las relaciones de gratuitad y confianza. Estas son condiciones indispensables para que unidos encontremos los mejores caminos para la sanación. El delito y la patología quedan al descubierto cuando todos nos sinceramos para buscar, unidos a las víctimas y trabajando junto con ellas, los caminos “para promover lúcida y estratégicamente una cultura del cuidado y la protección”. Para este noble desafío “dejémonos ayudar y ayudemos a generar una sociedad donde la cultura del abuso no encuentre espacio para perpetuarse” Así podremos comprometernos a decir “nunca más a la cultura del abuso” (Papa Francisco)”.

Aprendemos a discernir y a realizar la misión cuando hacemos todo lo que Jesús nos diga

“Todos sabemos que en este pequeño-gran milagro (Bodas de Cana) se inicia y se describe la misión de Jesús. Así nosotros también hoy aprendemos que para decidir bien hemos de preguntarnos, como lo hacía San Alberto Hurtado, “¿qué haría Cristo en mi lugar?”. Y en eso consiste el discernimiento que tanto necesitamos. La tragedia se suscita cuando tomamos las peores decisiones y entramos en una telaraña que al final nos paraliza y nos aterroriza. Gana la mentira y la amarga división de la comunidad. Busquemos entonces, en comunión y corresponsablidad, con serenidad y prudencia, las mejores decisiones para superar el dolor de los que sufren”.

“Es urgente hacerlo. Ya se acabaron los tiempos de los ídolos que nos dicen lo que hay que hacer, ya pasaron los tiempos de los dictadores donde a la fuerza del fusil nos obligaban a decidir, no queremos más manipulaciones de conciencia que arrebatan la voluntad y nos roban la libertad. Se acabaron. Sólo surgirán si nos volvemos a quedar dormidos y enajenados. No tengamos miedo a ser libres”.


Promovamos una cultura del cuidado y la protección

“Jesús necesita de nuestra colaboración, no sólo se hizo pobre al nacer y al no tener donde reclinar la cabeza, sino que además se hace indigente de nuestro apoyo. Esta es la auténtica y hermosa Iglesia de Jesús. Santa y conformada por nosotros pecadores. Es por esta conmovedora razón que sólo podemos recibir su fuerza y sapiencia en la humildad. Nada más ajeno al servicio de la evangelización que la prepotencia, la vanidad, el uso del poder para aplastar al otro. Nada nos aleja más de Jesús que creernos superiores a los demás, o creernos una casta que opera con la psicología de élite que gobierna con la mentira y la adulación”.

“La historia nos ha revelado en esta crisis de la Iglesia el más grande desafío, el que mejor interpreta la identidad y la misión de la Iglesia católica y el más útil que podemos humildemente ofrecer a toda la sociedad: “trabajar entre todos para generar una cultura del cuidado que impregne nuestras formas de relacionarnos, de rezar, de pensar, de vivir la autoridad; nuestras costumbres y lenguajes y nuestra relación con el poder y el dinero” Digámoslo fuerte y claro: estoy dispuesto a dar la vida por esta misión. Y no hay alegría y amor más grande más grande que dar la vida por los demás. Para que digamos con gozo desbordante en el corazón traspasado de Jesús: “He venido para que tengan Vida y la tengan en abundancia”.

Durante la Eucaristía, Mons. Leopold Núñez, Vicario General de la Diócesis leyó el Acta de Toma de Posesión como Administrador Apostólico de Mons. Ossandón. En tanto, padre Dietrich Lorenz, Rector de la Iglesia Catedral leyó el decreto en el que se nombra a Mons. Leopoldo Núñez como Vicario General y se confirma en su cargo a los Vicarios Episcopales: Administrador de Bienes, Padre Andrés Valenzuela; Vicario Pastoral, Padre Rafael Osorio; Vicario para la Vida Religiosa, Padre Jorge Romero y Vicario de Educación, Padre Edgardo Fernández.

En esta Misa, estuvieron presentes Mons. Javier Prado, Obispo Emérito de Rancagua, el padre Jorge Suez, Párroco de la Iglesia Ortodoxa de Viña del Mar, sacerdotes, diáconos, seminaristas del Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez, religiosas, familiares de Mons. Ossandón y fieles quienes lo acompañaron con mucha alegría, oración y esperanza.

Al finalizar la Eucaristía, Mons. Ossandón agradeció a todos los presentes por acompañarlo e indicando que ya nos conoceremos y empezaremos a trabajar juntos. También saludó a todos quienes escucharon la Misa por Radio Stella Maris y a su familia. Además, informó que se hará una despedida a Mons. Gonzalo Duarte y que Dios lo bendiga. Al salir por la nave central de la Iglesia Catedral bendijo y saludo a los fieles que se le acercaron.

Fuente: Comunicaciones de Valparaíso


Valparaíso, 16/06/2018