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Consejeras hablan sobre misión de escucha encargada por Mons. Scicluna

En entrevista con El Mercurio, ahondaron en el servicio solicitado al Consejo Nacional de Prevención y destacaron el valor de la escucha y la reparación en justicia.
Domingo 24 de Junio del 2018
  
Antes de dejar el país, Mons. Charles Scicluna anunció que el Consejo Nacional de Prevención de Abusos y Acompañamiento de Víctimas realizaría una misión en su nombre: escuchar a aquellas personas que por razones de tiempo no pudo recibir en su segunda visita a Chile.

Este encargo será realizado específicamente por cinco de los miembros de este organismo, de los cuales tres son mujeres, consejeras conversaron con El Mercurio en relación a la importancia de la escucha como parte de un proceso de reparación que no puede existir sin justicia.

-Revisa la entrevista completa

Al ser consultada sobre como asume en lo personal este encargo, Pilar Ramírez, Coordinadora Nacional del Consejo señala: "El consejo tiene para mí todo el significado del mundo por la misión que significa: ayudar a erradicar el abuso. Ha sido fundamental y un privilegio poder sentarme con otro, escucharlo para que se sienta más acogido por alguien que es parte de la Iglesia".

La hermana Marcela Saénz, por su parte, destaca que "el consejo ha sido un espacio de aprendizaje y conversión muy potente para mí, de compromiso, sensibilidad con las víctimas. Soy la primera testigo de que se necesita tiempo para cambiar el chip", afirma. La hermana Marcela agrega que es necesario elegir cómo situarse ante el horror del abuso, eso no algo obvio, y reconoce también que "este encargo es una confirmación, un servicio a la Iglesia doloroso, pero sumamente necesario. Hemos vivido momentos de mucha impotencia, frustración, y siempre que estamos en estas crisis volvemos a tocar el sentido que tiene seguir trabajando esto".

Para Josefina Martínez, "esta misión implica una gran responsabilidad; me emociona que todavía haya personas que todavía tengan esperanza en la Iglesia, que sigan confiando. Mi motivación es honrar esa confianza, no decepcionar, cuidar la fe de quienes todavía la mantienen". Agrega que este encargo "tiene sentido, vale la pena si puede aliviar el dolor de al menos una persona, pero ojalá fuera el inicio de algo más en nuestra Iglesia".

Fuente: Reportajes El Mercurio


CECh, 24/06/2018

 
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