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Un Encuentro Diocesano de unión y mucha fe

El santo pueblo de Dios se hizo sentir este 15 de agosto en el Encuentro Diocesano, una fiesta muy hermosa que celebra la Asunción de la Virgen María a los cielos y realiza desde hace más de 25 años la Diócesis de Talca.
Jueves 16 de Agosto del 2018
  
Al igual que el año pasado, el Colegio Manuel Larraín de Talca fue el punto de acogida desde las 09:00 horas, para los miles de fieles que iban llegando de las cinco zonas de la diócesis. Con un rico desayuno acompañado por café y té caliente, se iban prendiendo los motores para iniciar la procesión de este encuentro.

Personas de todas las edades, familias enteras y amigos de toda la vida se podían observar felices de poder reencontrarse como cada 15 de agosto. Felipe Díaz, que vino desde la parroquia San Bonifacio de Lontué, es un joven que participa desde hace varios años en el Encuentro Diocesano y comenta que lo que más le gusta de esta celebración es “la posibilidad de poder compartir con otras comunidades, jóvenes de otras parroquias y otras realidades y además es una oportunidad especial para poder estrechar lazos de amistad que perduran por años”.

Así mismo, se podían conocer personas que estaban participando por primera vez, como es el caso de Julián Alejandro Cornejo, que llegó hace pocos meses desde la Región Metropolitana hasta Hualañé y participa en la parroquia Santísimo Sacramento, allí lo animaron a conocer y a participar en esta celebración. Además aseguró, que en estos tiempos difíciles hacen falta espacios así para recordar lo que verdaderamente importa en nuestra fe: “Estamos aquí por nuestra Iglesia, nuestro Dios y nuestra Madre (…) el tiempo se va a encargar de mejorar y arreglar y tendremos a corto y mediano plazo una Iglesia distinta (…) en estos momentos que no se avizora tanta lucidez, ver igual que queda entusiasmo en la gente, eso es muy favorable para todos”.

Iniciando el camino

Ya a las afueras del Colegio Manuel Larraín, a eso de las 10:00 horas, los feligreses se organizaron con sus pancartas y distintivos de cada parroquia y grupo pastoral para iniciar la procesión con la imagen de la Virgen María hasta el Gimnasio Regional de Talca. Sin duda uno de los momentos más especiales del Encuentro Diocesano, ya que los fieles van orando, cantando y rezando a la Virgen, agradeciendo a su vez por todo el amor que como madre nos entrega.

Camila Navarro, llegó desde la parroquia Nuestra Señora de la Merced de Cumpeo y aseveró que desde hace algunas semanas se organizaron en tres autobuses como comunidad para participar en la procesión y en la misa: “En este minuto vamos caminando hacia un mismo destino, vamos caminando juntos y eso es lo rico, de poder compartir y ver que siempre vienen caritas nuevas, siempre hay gente nueva que está participando para sentirse unidos en la misma fe, que venimos por un sentido común, Dios y nuestra madre”.

Un camino que para muchos se hizo corto, pero que estuvo lleno de mucha fe y entusiasmo, algo que se veía reflejado en cada rostro y en las personas que se iban sumando conforme avanzaba la procesión; al llegar al Gimnasio Regional, las personas pudieron disfrutar de una feria que se colocó a las afueras del recinto deportivo, donde podían adquirir recuerdos, libros, dulce, alimentos, entre otras cosas, de igual forma unos metros más adelante se dispuso de una carpa especialmente para confesiones.

Dentro del Gimnasio la energía de las cerca de cinco mil personas se hacía sentir, gracias a la animación también por parte de la banda musical My-Sion y un grupo de bailarines de la Pastoral Juvenil de la diócesis, que en todo momento alegraron a los fieles. Mientras se esperaba el inicio de la Eucaristía, se invitó a todos los asistentes a asistir el próximo viernes 21 de septiembre a la misa en honor a monseñor Carlos González Cruchaga en su décimo aniversario de encuentro con el Señor, que se realizará en la Catedral de Talca a las 20:00 horas de ese día, entre otros anuncios.

“De la mano de María nos acercamos a Jesús"

Como se tenía previsto, a las 12:00 horas inició la misa, presidida por el Administrador Apostólico de la Diócesis de Talca, monseñor Galo Fernández Villaseca, quien se mostró muy emocionado al participar por primera vez en el Encuentro Diocesano y agradeció a Dios por su pueblo que no desfallece ante ninguna circunstancia.

Monseñor Fernández ingresó al recinto acompañado por diáconos, ministros enviados y los demás sacerdotes que forman parte de la diócesis, además se realizó un homenaje muy lindo a nuestros hermanos migrantes con la entrada de las banderas de diferentes países como Colombia, Haití, Venezuela, México, Cuba, Argentina, entre otros y las imágenes de las vírgenes patronas de cada país; el coro en las voces del grupo Shabaj, acompañó la celebración en todo momento.

En su homilía, monseñor Galo Fernández expresó que era valorable el encontrarnos como familia diocesana, “y una familia se reúne en momentos de dolor; nosotros lo sabemos, no lo ocultamos. Este tiempo complejo y doloroso lo queremos enfrentar con verdad, con justicia y con misericordia. Con transparencia honesta de la que somos, justicia para reparar en las víctimas y también para ponderar en su debida medida las heridas que tenemos, pero al mismo tiempo con misericordia. No somos una Iglesia que se crea constituida por los perfectos, los impecables, sino la Iglesia convocada en la misericordia de Jesús (…) queremos aprender de nuestras heridas para cuidar mejor de la dignidad y el respeto de todos”.

Nuestras vidas centradas en Jesús

Más adelante el obispo hizo hincapié en que Jesús es el centro de nuestras vidas: “Jesús es el alimento de peregrinos, Jesús nos fortalece para enfrentar los desafíos del tiempo presente, Jesús es el único tesoro que portamos y por eso tenemos gran necesidad de levantarnos para seguir compartiendo a Jesús, su rostro es el que debe brillar más allá de nuestras oscuridades. La Iglesia no se funda en las cualidades y valores morales de cada uno de nosotros, la Iglesia se funda en Jesús. Por eso me atrevo a decir: quien se aleja de la comunidad por las faltas, pecados o delitos de alguno de sus miembros o de sus ministros, pareciera que nunca entró a la Iglesia por Jesús”.

“¡Qué providencial ha sido que se nos invite en este contexto complejo a vivir un proceso de Congreso Eucarístico! Alguno pudo haber pensado que esto era celebración de una Iglesia triunfalista, que convoca multitudes, que se muestra fuerte. En realidad parece todo lo contrario, es una Iglesia que necesita volver a poner el corazón en Jesús; que quiere cuidar el modo en que celebra la Eucaristía, que quiere avivar a este Dios presente en medio de nosotros”, puntualizó el obispo.

El Administrador Apostólico de Talca recordó que el Encuentro Diocesano se realiza en la solemnidad de la Asunción de la Virgen, una celebración de manifiesta que Jesús no olvida a su madre: “El Hijo en su madre cumple la promesa que tenía para todos nosotros. María es modelo de la Iglesia, una madre está especialmente cercana de sus hijos cuando viven momentos difíciles. De la mano de María nos acercamos a Jesús”.

“En rigor lo que nos critican es aquello en lo que no hemos sido fieles a Jesús y a su mensaje. Lo que el mundo nos exige es que seamos más auténticamente discípulos de Jesús. Por eso aspiramos que de este camino complejo y doloroso pueda surgir una Iglesia que no vive para auto protegerse. Una Iglesia que sea honesta para reconocer sus heridas, una Iglesia que crece en la participación de todos, una Iglesia que busca servir con el único tesoro que posee, Jesús y su reino de justicia y de verdad, su reino de paz y de dignidad, para los más pequeños, los humillados, para los que son víctimas de tantas historias”.

Durante su homilía el pastor diocesano también se refirió a quienes han llegado de otros países, “buscando una tierra donde vivir con dignidad. Los migrantes, víctimas de la pobreza, de la violencia, del fracaso del sistema político y social en sus países y la comunidad internacional. La Eucaristía nos llama a contemplar el rostro de Jesús en el altar y en el pobre y necesitado. La Eucaristía no nos encierra en nuestras capillas, nos invita a descubrir el rostro de Jesús hoy de una forma particular en el hermano migrante. En el juicio final no se nos va a preguntar cuántas veces fuiste a Misa, o si tienes en orden todos tus sacramentos, o si eras muy devoto en tus rezos. Se nos va a preguntar cómo tratamos al que tenía hambre y sed, al que estaba desnudo y en la cárcel, al forastero (…) la migración es un derecho, alguien lo está pasando mal en su tierra tiene el derecho a buscar dónde vivir con dignidad. Procuremos integrarlos en nuestra patria para que puedan contribuir con los mejor de sí mismos”.

Una vez culminada la Eucaristía, el Administrador Apostólico dedicó unos minutos para saludar a los fieles que asistieron, aprovechando la oportunidad para conversar y tomarse fotos con él. Como es tradicional, los peregrinos que vienen de fuera de Talca, acudieron a diversos lugares de la ciudad para compartir el almuerzo de una manera fraterna.

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 16/08/2018

 
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