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Semanas Sociales, compartiendo el viaje con los hermanos migrantes

La Vicaría de Pastoral Social de la Diócesis de Talca, realizó el pasado jueves 16 y viernes 17 de agosto las Semanas Sociales 2018, en el salón Carlos González del CFT San Agustín.
Lunes 20 de Agosto del 2018
  
Para esta edición de las Semanas Sociales el tema puesto en mesa fue la situación actual de la migración en la región y el país, cómo podemos ayudar como instituciones sociales, y cuál es la realidad que enfrentan los hermanos migrantes al llegar. Para ello, se contó con invitados expertos en la materia para ambos días, recordando además, como todos los años, el legado de nuestro santo chileno San Alberto Hurtado.

La primera jornada se inició el jueves 16 con unas palabras de bienvenida por parte del Secretario Ejecutivo de la Vicaría de Pastoral Social, Jorge Brito Obreque. Seguidamente cedió la palabra al padre Luis Alarcón Escárate, Vicario de Pastoral Social, quien expuso una biografía muy completa del padre Alberto Hurtado y cómo sus obras, su vida, sus pensamientos han significado tanto para el país: “Esperando siempre seguir con su legado”, indicó el sacerdote.

La segunda intervención estuvo a cargo de Félix Martínez Núñez, Encargado Regional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), donde explicó la misión de la organización en el país. “La OIM es una institución creada por distintos estados del mundo, Chile es uno de ellos, pertenece también al sistema de Naciones Unidas (…) La OIM trabaja con la convicción de que la migración no es un problema a resolver, sino una realidad que debe ser gestionada adecuadamente por los estados”.

El Encargado Regional de la OIM agregó que “queremos demostrar en Chile y otros países la importancia que tiene el trabajo a nivel local y regional como mecanismo de desarrollo de políticas. Que la política se crea desde las bases y no desde arriba hacia abajo”.

Para esta jornada también se trabajó con los procesos migratorios visto desde 2 perspectivas, la educacional y la legal. En el primer punto, Myriam Díaz, Directora del Centro de Estudios Migratorios e Interculturales (CEMIN) de la Universidad Católica del Maule, presentó un proyecto denominado “Diagnóstico de los procesos migratorios en Chile y el Maule – Aspecto Social-Educativo”, donde se encuestó a población migrante haitiana para conocer más de cerca su proceso. Mercedes Leight, abogada encargada de Extranjería y Migración, relató su experiencia con todo el proceso migratorio en el Departamento de Extranjería del Gobierno Regional.

Para finalizar este primer día, la hermana Sonia Salas Baltierra, Directora de la Fundación Madre Josefa, dedicó una reflexión y compartió parte de sus experiencias como institución referente en la región en el acompañamiento de los hermanos migrantes.

“Nosotros como fundación logramos incluir de alguna manera a muchas culturas en la comunidad con respeto, pero también hemos descubierto que hay muchas necesidades; actualmente estamos impulsando la apertura de un albergue para mujeres migrantes embarazadas o con niños pequeños para guiarlas en este país donde no tienen a nadie más. Y como esas realidad hay muchas, que nos obligan a ver la manera de ayudarlos”, aseguró la hermana Sonia.

Acoger, proteger, promover e integrar

La segunda jornada de las Semanas Sociales estuvo marcada por la intervención de monseñor Galo Fernández Villaseca, como presidente del Instituto Católico de Migraciones, INCAMI, quien se refirió a los orígenes de esta organización y a los desafíos que como Iglesia y sociedad debemos asumir en el tema migratorio.

El obispo señaló que INCAMI fue creado en el año 1954 por el sacerdote salesiano Raúl Silva Henríquez, quien posteriormente fue arzobispo de Santiago, y nació como respuesta a la época de post guerra, cuando muchos europeos llegaron a Chile. Después INCAMI se volcó al chileno que por razones políticas y sociales tuvo que dejar el país durante la dictadura: “Cerca de 1 millón de chilenos salieron al exilio”.

“A partir de los ’90 el foco cambia, ya no solo era acompañamiento pastoral a los extranjeros, sino que nace una conciencia de que el migrante tiene necesidades mucho más variadas y complejas (…) hoy uno de los pilares de INCAMI es promover un cambio de en la ley migratoria en nuestro país. Llevamos 20 años en este esfuerzo, por medio de las jornadas de migración, porque sabemos que la ley vigente data de 1975 cuando aplicaba un criterio de seguridad nacional”, afirmó el Administrador Apostólico de Talca.

“De modo exponencial ha crecido la llegada de migrantes a Chile. En un principio fueron peruanos, siendo superados en la actualidad por hermanos venezolanos, colombianos, ecuatorianos y haitianos. Este fenómeno es cada vez más fuerte a nivel mundial, la inestabilidad social y política, fenómenos de la naturaleza, ha conllevado a una oleada migratoria como nunca antes se había visto, por algo el Papa Francisco ha dicho que el problema migratorio pone a la Iglesia en un desafío donde tiene que cumplir un rol profético”, explicó monseñor Fernández.

El pastor diocesano dijo que hay cuatro verbos que sirven para ordenar y entender el tema migratorio: “Acoger, acogida que significa mirar al migrante en términos positivos, es tener el corazón abierto para recibirlos (…) Proteger, el migrante por su condición no tiene todos los recursos u opciones que el dueño de casa, está mucho más expuesto, es vulnerable (…) Promover, es necesario defender el derecho de la migración, la migración es un derecho humano. Ciertamente los países tienen derecho a tener fronteras, pero regular no otorga derecho a pisotear a una persona (…) Integrar, la acción de la Iglesia no tiene que crear guetos, que importante es en la vida de la parroquia generar caminos de conocer la cultura o religiosidad de los migrantes. La interculturalidad es una riqueza de nuestro tiempo”.

Posteriormente, se dio paso a un coloquio en el que participaron el padre Luis Alarcón, quien compartió la experiencia de la Pastoral Movilidad Humana, creada este año en la Diócesis de Talca. También intervino Carolina Cano, migrante colombiana y trabajadora social de la Fundación Madre Josefa, quien contó su vivencia laboral en Chile; e hizo de la palabra Angélica Rodríguez, migrante venezolana que trabaja en el CFT San Agustín, narrando su experiencia en Chile.

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 20/08/2018

 
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