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Último capellán del Hospital de Talca
Falleció el padre Florentino Molina

Este miércoles 22 de agosto, a la edad de 91 años, fue llamado al encuentro con el Señor el padre Florentino Molina Farías, sacerdote de la Diócesis de Talca.
Miercoles 22 de Agosto del 2018
  
Está siendo velado en la capilla San Lucas de la población Aurora de Chile, ubicada en 22 Sur 3 y 4 Oriente. Esta tarde se celebrará una Eucaristía a las 19:00 horas, y luego será trasladado a la parroquia San Sebastián -10 Sur 32 Oriente-, llegando cerca de las 21:00 horas. El jueves 23 se celebrará la Misa funeral en esta misma parroquia, a contar de las 15:30 horas, para después ser llevado hasta su última morada en el Cementerio Municipal de Talca.

Datos biográficos de P. Florentino Molina
El padre Romelio Florentino Molina Farías nació el 09 de agosto de 1927. Hijo de don Romelio Molina y de doña Clementina Farías. Fue el quinto de 10 hijos que tuvo este matrimonio.

Fue ordenado sacerdote por monseñor Carlos González Cruchaga el 18 de abril de 1973. Su primera destinación sacerdotal fue como Vicario Cooperador de la parroquia Nuestra Señora de Fátima y de todas las parroquias de Talca.

En julio de 1984 fue nombrado párroco de la recién creada parroquia Los Doce Apóstoles, en el sector La Florida de Talca.

En junio de 1989 fue nombrado Vicario Parroquial de la parroquia de San Clemente. Seis meses más tarde –diciembre de 1989- toma posesión de la parroquia San Sebastián, en el populoso sector de la población Carlos Trupp de la capital maulina.

Su última designación la desempeñó como capellán del Hospital Regional de Talca, cargo que asumió en marzo de 2003. Debido a su edad y estado de salud, los últimos meses estuvo atendido con cariño y esmero en la casa P. Manolo de Talca.

Testimonio (*)
“Soy campesino, aunque antes de la Reforma Agraria nos llamaban ‘inquilinos’. Mi infancia transcurrió siempre trabajando. En el invierno andaba espantando a los pájaros para que no se comieran los sembrados y a pie pela’o”, reconoce el padre Floro.

Cuenta que a los 17 años se fue de la casa, aunque tuvo que volver para hacerse cargo de sus papás viejitos y de sus hermanos. Se fueron a vivir al sector de Callejones y luego a Huencuecho Norte, “allí fui tractorista unos años”.

Después se fue a sembrar arroz a Linares, pero se estableció en Talca más adelante. Su primer trabajo en Talca fue como cochero de pompas fúnebres, para seguir como gásfiter de la construcción, oficio por el que fue ampliamente conocido.

Confiesa que siempre fue católico, su mamá le transmitió la fe: “La primera comunión me marcó mucho porque le prometí a Dios ser honrado, no mentir y no decir garabatos”. Años después participa activamente del Movimiento Obrero de Acción católica, MOAC. “Ahí descubrí que reclamar por los derechos no es pecado, es un deber”.

Fue el representante del mundo obrero en el Sínodo de 1969. Conoce al obispo de Talca don Carlos González quien le plantea el tema de la vocación sacerdotal: “Don Carlos me dijo que el Señor me había conservado soltero para Él. Yo acepté seguir ese camino. También me propuso una formación, un trabajo de lectura dirigida y esto se lo encargó a don Alejandro Jiménez, quien fue obispo auxiliar de Talca. Estuve en preparación desde el ’69 hasta 1973”.

“Para ser sacerdote puse mis condiciones a Don Carlos, por ejemplo, que yo iba a seguir viviendo en mi casa, que iba a seguir trabajando de gásfiter y que no iba a aceptar cargos. Asumiendo mis debilidades me siento muy fiel a Dios, ya que Él le ha dado plenitud a mi vida”.

(*) Testimonio publicado en la revista Comunicando de la Diócesis de Talca, septiembre 2002.

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 22/08/2018

 
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