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En la Jornada de los Migrantes:
Mons. Rebolledo invita a proseguir afrontando desafíos que comporta la inmigración en la región

En entrevista mensual, Arzobispo de La Serena destacó aspectos relevantes en relación a la prioridad pastoral Migrantes en la Arquidiócesis.
Sabado 01 de Septiembre del 2018
  
La Iglesia tiene presente que septiembre es el Mes de la Biblia. Conocida es también la connotación de Mes de la Patria. En efecto, es una arraigada tradición republicana que entre los actos para conmemorar un nuevo aniversario patrio, destaca el Te Deum, que se celebra el 18 de septiembre, interrumpido en La Serena solamente el 2015, debido al terremoto y tsunami que afectara la región el 16 de septiembre de aquel año.

En este mes, además, tiene lugar la Jornada del Migrante, prioridad pastoral que motiva la entrevista mensual concedida por Mons. René Rebolledo Salinas. En la ocasión aborda aspectos relevantes, como son la acogida por parte de las comunidades eclesiales, junto al acercamiento y vivencia de la fe de los grupos de extranjeros más numerosos que han arribado a la zona.

¿Qué acentos pastorales quisiera destacar para vivir este mes?

Ante todo, iniciamos septiembre, Mes de la Patria y Mes de la Biblia. Estos dos aspectos se conjugan bien, dado que, por una parte se pretende resaltar los valores que a lo largo del tiempo han consolidado la comunidad nacional, fortalecido nuestra idiosincrasia y han sido fundamentales para la construcción democrática del presente, como también constitutivos del porvenir. Septiembre es un mes propicio para volver sobre estos valores, reflexionarlos, buscar asentarlos aún más, discernir cuáles precisan ser revitalizados, pues en base a ellos Chile ha forjado su historia. Por otra parte, la Palabra del Señor y los preceptos bíblicos corroboran en gran medida a este desafío. Nuestro país tiene una tradición de fe, un fundamento heredado de cuantos han querido constituirlo sobre tales cimientos. Por eso, la Palabra del Señor puede ser verdaderamente para todos, lámpara para nuestros pasos y luz en nuestros senderos (Sal 119 (118) v. 105).

Es preciso destacar que para cada mes la Iglesia en Chile tiene una intención de oración. Obviamente, en este mes es por la Patria, con la especificación: para que del encuentro con Cristo, vivido en cada celebración eucarística, surja un profundo anhelo de diálogo y comunión fraterna.

El Congreso Eucarístico Nacional para el que nos preparamos, entre sus objetivos, nos impulsa a la comunión con Cristo, la Iglesia, los hermanos… La Eucaristía es la expresión de comunión por excelencia. Qué bien la destaca la intención de la oración: que del encuentro con Cristo, vivido en cada celebración eucarística… En la Eucaristía, en efecto, entramos en comunión con la Palabra del Señor, su Cuerpo y Sangre y la comunidad. ¡No hay expresión más sublime de comunión! A partir de la celebración eucarística somos enviados a entrar en diálogo fraterno con todos. ¡Con todos! Bajo esta perspectiva, estamos llamados a relacionarnos con los hermanos inmigrantes que han arribado a nuestro país procedentes de diversas latitudes.

¿Cómo percibe que han sido acogidos los migrantes en la región de Coquimbo y cómo ellos se han integrado?

Estimo, obviamente habrá siempre alguna excepción, que han sido bien acogidos en la sociedad y en nuestras comunidades eclesiales. Hemos procurado tratarlos como a verdaderos hermanos, humanamente y también en los aspectos de fe. ¡Son nuestros hermanos en Cristo! Frecuentemente relatan los sacerdotes y otros agentes de pastoral acerca de numerosas iniciativas en pro de la acogida fraterna de los hermanos inmigrantes.

Observo que ellos, en general, no tienen problemas para llegar a nuestras comunidades, celebrar con nosotros los sacramentos de la fe, alegrarse en encuentros fraternos y participar en las diversas actividades. Han sido, en este sentido, un gran aporte para la vida de la Iglesia en la Arquidiócesis.

¿Cuál es la razón de una jornada de los Migrantes?

Estas jornadas son propuestas a nivel universal, del país o de una región. Tienen la intención que, ante todo, sean días de oración por la prioridad establecida, en este caso los Migrantes. Luego, que tomemos conciencia de una urgencia de los tiempos. Es preciso volver la mirada al Señor y desde el Evangelio afrontar el desafío que nos presenta la inmigración. Todo ello, sin embargo, es significativo de una actitud permanente. Lo que se realiza en una jornada, es y debe ser una perspectiva de todos los días. ¡Una actitud permanente!

¿Cómo se ha implementado la Pastoral con los Migrantes en la Arquidiócesis?

A partir de las Asambleas Eclesiales realizadas el 2014, junto a sacerdotes y personal consagrado, como también agentes pastorales laicos, representando a todas las parroquias, hemos definido cuatro prioridades pastorales Familia, Migrantes, Medio Ambiente y Vocaciones. Acordamos, además, que sin descuidar ninguna, durante el período 2015-2022 cada dos años acentuaríamos una de ellas. Esto significa que los años 2017-2018 el acento lo hemos puesto en la Pastoral con los Migrantes. En el quehacer de cada una de nuestras comunidades, buscamos que la prioridad Migrantes incida en los planes a nivel arquidiocesano y parroquial. Se constata, al respecto, valiosas experiencias y variadas iniciativas.

Finalmente, ¿cuál sería el llamado a los fieles de la Arquidiócesis para continuar incentivando esta prioridad pastoral?

Convoco a que prosigamos acogiendo en nuestras comunidades a tantos hermanos que, por diversos motivos, han llegado a nuestras ciudades y pueblos con el objetivo de buscar una nueva oportunidad que les dé tranquilidad a ellos y a sus familias. Resulta primordial que compartamos juntos lo más preciado que nos une, la fe en Jesucristo el Señor. Cimentar una Iglesia basada en el amor, respeto y acogida, dejándonos contagiar por sus costumbres y fervorosas tradiciones, como también transmitirles a ellos las formas en que nosotros nos relacionamos y expresamos el amor a Dios.

Los invito, igualmente, no olvidar a aquellos que, producto de convulsiones políticas que nos sacudieron, aún permanecen en tierras lejanas. Alguna vez nos afectó a nosotros, hoy lo viven numerosos hermanos provenientes de países que se encuentran en gran dificultad. Pensemos en la acogida brindada a nuestros ancestros. Ellos, como los inmigrantes que hoy tendemos a mirar con desdén, llegaron a Chile buscando un nuevo horizonte para sus vidas. Miremos a nuestro alrededor y constatemos que tanto la región de Coquimbo, como el país, se han construido también por ese aporte inapreciable de hombres y mujeres de diversas nacionalidades, provenientes desde los cuatro puntos cardinales…nuestros padres.

Y así, como menciona el documento de las Orientaciones Pastorales Arquidiocesanas, es necesario dejar de lado el supuesto que acompañar a los migrantes es sólo responsabilidad de instituciones eclesiales, estatales y sociales dedicadas particularmente a este servicio o trabajo. Procurar modificar las estructuras para lograr que cada uno desde nuestras responsabilidades pastorales y en la sociedad (…), esté disponible para entregar el apoyo necesario a quienes buscan entre nosotros una mejor vida para ellos y sus familias, favorecer su integración en nuestras comunidades, orientarlos en las actividades cotidianas y promover el respeto de su dignidad como Hijos de Dios (p. 36).

En este sentido, continuemos trabajando a favor de la Pastoral con los Migrantes. A la luz del Evangelio, busquemos integrarlos respetando la diversidad de necesidades espirituales que derivan de sus razas y culturas; gestionando redes de apoyo para asistirlos al momento de dejar su lugar de origen. Estamos llamados a conformar una pastoral sistemática y permanente en el servicio y acompañamiento a los migrantes.

Bajo esta perspectiva, propiciemos un camino más llevadero para quienes llegaron a nuestra zona, algunos con la esperanza de un futuro mejor, pero que para otros tiene un sentido intrínseco de sobrevivencia.

Fuente: Comunicaciones La Serena


La Serena, 01/09/2018

 
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