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Gratitud, cuidado y esperanza abordó el Obispo de Calama en Fiesta de la Virgen de Ayquina

Fe y devoción se conjugaron nuevamente en el poblado andino ubicado al interior de Calama.
Domingo 09 de Septiembre del 2018
  
Por más de una semana en el poblado de Ayquina, ubicado al interior de la Provincia El Loa, y como ocurre cada año, se congregaron en el Santuario miles de devotos y más de un centenar de laicos y consagrados que son parte de los equipos de servicio religioso de la Diócesis San Juan Bautista de Calama, para dar vida a una de las expresiones de religiosidad popular más importante de la región, que es la fiesta en honor a de la Virgen Guadalupe de Ayquina.

Este domingo solemnidad de la Natividad de la Virgen María y Fiesta de Nuestra Señora Guadalupe, la celebración principal se desarrolló en la plaza del poblado, Misa de Campaña en honor a la Santísima Madre en la que participan las principales autoridades de la zona, representantes de la comunidad originaria y el pueblo fiel.

La celebración fue presidida por el Obispo Óscar Blanco Martínez y concelebrada por todo el clero diocesano de la Iglesia de Calama, junto a sacerdotes provenientes de otras diócesis que se suman año a año a este encuentro de amor hacia María y su hijo Jesucristo.

Perdón

En la Misa hubo un especial momento del Acto Penitencial en el que el Padre Vicario Pastoral de la Diócesis, Pbro. José Luis Plaza en nombre de los sacerdotes pidió perdón, "por los pecados y delitos cometidos por algunos hermanos sacerdotes y consagrados, pedimos perdón por las ocasiones en que no hemos sido imagen de Cristo Jesús, buen pastor, porque no siempre hemos sabido ungir a nuestros hermanos con el bálsamo de tu misericordia y por haber sido causa de escándalo para nuestros feligreses".

Enseguida agregó "Ante el amparo de nuestra Madre, como pastores, con humildad, dolor y vergüenza, pedimos perdón por todo tipo de abuso y encubrimiento en los que hemos podido caer y que han herido a nuestra Iglesia".

Gratitud

El Obispo Óscar Blanco en su homilía, quiso poner énfasis en la gratitud hacia la Santísima Madre por traernos a Jesús y hacer del poblado un Santuario de eucaristía, donde los promesantes se alimentan del Pan vivo bajado del cielo.

Manifestó gratitud por las vocaciones de jóvenes, hombres y mujeres que han sido llamados en esta fiesta a servir a Cristo y enviarlos a proclamar su palabra. Así resaltó a los sacerdotes Ubaldo Montiel Peña y Patricio Cortés Menares que celebraron este 8 de septiembre 33 y 25 años de vida sacerdotal, "Ambos escucharon la voz de Dios entre tambores y bailes, homenajeando a su querida "chinita" y fue ella quien los acompañó para hasta consagrar sus vidas a Dios como discípulos y misioneros de Jesucristo".

Luego el Obispo al hacer referencia al Evangelio proclamado, destacó la invitación que nos hace el Señor a soñar una Iglesia más justa, fraterna, solidaria e inclusiva. "Soñar con una Iglesia más pueblo de Dios, más Madre, más servidora y cuidadora de sus hijos, especialmente los más pobres y desamparados".

También Monseñor Óscar Blanco manifestó que en esta iglesia se debe cuidar los espacios pastorales, "Que sean lugares seguros y confiables , donde no hay terceros pasivos, sino todos comprometidos con las buenas prácticas, para erradicar de nuestra Iglesia el delito del abuso a menores y el encubrimiento".

Cuidado

El Obispo, en su mensaje volvió a resaltar el llamado que ha sido especialmente destacado por los pastores y también por el Papa Francisco, respecto del cuidado que se debe dar a la Piedad Popular, "un Tesoro que hay que aprender a escuchar, que refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocerlo".

Y agregó el Obispo "Cuidar la piedad popular, es cuidar aquel espacio donde la fe y devoción sincera al ritmo del tambor y la cacharpaya, no deja lugar para el abuso de poder y discriminación".

Más adelante Monseñor Blanco hizo un fuerte llamado a cuidar la creación, expresando que se necesita un compromiso de todos para reparar el daño causado por el hombre. La Madre tierra cada vez se convierte más en un basural y los abuelos con nostalgia ven como sus pueblos, verdaderos oasis, hoy están convertidos en pozos secos y sus canales cada vez traen menos agua.

Sin embargo y frente a todos los panoramas oscuros en Ayquina se manifiesta la esperanza, la que en Jesús y María se deposita para mirar estos signos de los tiempos y actuar en bien de la familia, la Iglesia y la sociedad, con especial predilección por los más pobres y vulnerables. apuntó.

Fuente: Comunicaciones Calama


Calama, 09/09/2018

 
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