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Mons. Fernando Chomali llamó a tener la esperanza como norte

Con la asistencia de las autoridades de la zona y numerosas personas, se celebró el solemne Te Deum, en la catedral de Concepción, que fue presidido por el Arzobispo, monseñor Fernando Chomali, quien llamó a tener la esperanza como norte y “ampliar la mirada sobre fundamentos antropológicos y éticos”, para construir el futuro de Chile.
Martes 18 de Septiembre del 2018
  
“El Te Deum es una acción de gracias a Dios por nuestro país, al que estamos llamados a amar entrañablemente porque es el lugar querido por Dios para que vivamos y nos desarrollemos como personas”, agregó, invitando “a salir por un momento de nosotros mismos, de nuestros temas cotidianos, y mirar de cara a Dios los grandes desafíos que nos esperan como país”.

Planteó que dicha mirada debe hacerse sobre los fundamentos antropológicos y éticos, “para que haya verdadera prosperidad, auténtica libertad, un celoso amor por la verdad y la justicia, un decidido respeto por los derechos humanos, y un sentido de comunidad y de futuro”.

Enfatizó que “sin dicha base conceptual y marco de referencia, Chile se reducirá a un conjunto de proyectos personales sin horizonte y cohesión alguna (…) Una sociedad que se construye en base al logro de puros derechos individuales o grupales pero sin atender a los deberes inherentes a ellos no tiene futuro alguno. Será sólo un campo de desencuentros y divisiones. Sólo una sociedad con un proyecto común que envuelva a toda la comunidad será capaz de lograr en cada ciudadano el anhelo de ver respetados sus derechos, por cierto, pero también de cumplir con los deberes que su condición de ciudadano le impone”.

Llamó también que “ampliar la mirada significa darle paso a la primacía de la ética por sobre la técnica, la primacía de las personas por sobre las cosas, la primacía del ser por sobre el tener, la primacía de los bienes espirituales por sobre los materiales. Ampliar la mirada significa escuchar a los jóvenes que nos dicen que la familia es el mejor lugar para educarse, para aprender a vivir con los demás y para los demás, y para empaparse de la maravillosa experiencia de amar y ser amado. Ampliar la mirada es promover decididamente y con fuerza la lógica del compartir más que la lógica del competir. Ampliar la mirada es trabajar decididamente para terminar con la brecha que separa a los menos que cada vez tienen más y a los más que cada vez se ven más expuestos al endeudamiento y la desesperación”.

Subrayó que “ampliar la mirada es reconocer al migrante como un gran regalo para el país y ver en los pueblos originarios un caudal de belleza, de cultura ancestral y fuente de grandes valores humanos que Occidente ha ido perdiendo. Es reconocer en sus demandas una gran posibilidad de encuentro y unión entre todos quienes vivimos en esta tierra bendecida por Dios”.

Expresó, además, que “ampliar la mirada es no seguir con el intento de algunos de excluir a Dios de la esfera pública y de reconocer en los padres la tarea única, insustituible e intransferible de educar a sus hijos y transmitirle los valores que ellos perciben como los mejores. Si no hacemos todo ello, seguiremos lamentando males sociales que tocan a compatriotas concretos que están sin trabajo y horizonte en sus vidas, y que terminan en su propia desesperación, sumergiéndose en la droga, en la delincuencia, o bien buscando respuesta a su vacío existencial en el suicidio o una vida desenfrenada. Los grandes males sociales que nos aquejan son la respuesta inadecuada y limitada a la pregunta por lo que significa ser un ser humano”.

Se refirió a que Chile este tiempo ha ido mostrando una de sus caras menos amables y más perversas. “La cara de la corrupción y de los abusos. Lamentablemente, con dolor y vergüenza lo digo, algunos miembros de la Iglesia no han estado ajenos. Esa cara la debemos cambiar entre todos. Y lo podemos hacer. Hemos de volver a recuperar el valor del servicio y reconocer que sobre el conocimiento, la posición de autoridad y los bienes que son de todos los chilenos, graba una hipoteca social. No podemos permitir que por la falta de unos pocos, en el amplio espectro de instituciones que animan la vida de todos los chilenos y de quienes han llegado últimamente, se oscurezca la belleza de país que hemos ido conformando entre todos, y el bien inmenso que realizan tantas instituciones, hoy cuestionadas”.

Hizo un fuerte llamado a tener la esperanza como norte. “Hemos de trabajar con fuerza, empeño y fe en Dios para que el ocaso de la vida sea vivido con dignidad, acompañado y sin penurias materiales. Eso sólo será posible si promovemos la familia, si promovemos la natalidad, si reconocemos en cada niño que nace un don inmenso y no una amenaza, si promovemos el trabajo digno, adecuadamente remunerado. El futuro de Chile se fragua en el trabajo y en la familia. Tenemos como sociedad una gran deuda con la mujer”.

- Texto completo de la Homilía

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 18/09/2018

 
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