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Lora: tradición y amor a la Santísima Virgen

El Baile de los Negros fue el momento culmen de esta hermosa celebración mariana, durante la tarde del domingo 21 de octubre.
Lunes 22 de Octubre del 2018
  
Una inolvidable jornada se vivió gracias a una de las expresiones de religiosidad popular más llamativas y hermosas de nuestra diócesis, la fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Lora, en el santuario que lleva su nombre, ubicado a 10 kilómetros al poniente de Licantén.

La Eucaristía central fue presidida por monseñor Galo Fernández Villaseca, Administrador Apostólico de la Diócesis de Talca, quien destacó que esta fiesta de devoción a la Virgen también era una celebración folclórica de antigua data, “ella expresa la llegada de la fe hace tanto tiempo en estas tierras. Es hermoso como esto se ha mantenido”.

“Las lecturas del día nos muestran una comunidad con conflictos, grietas. Algunos quieren apitutarse para cuando Jesús esté en el Reino, el resto de la comunidad se enoja porque en el fondo querían las mismas aspiraciones y sentimientos. Y se me ocurre pensar que este templo de Lora, también con grietas, es símbolo de la Iglesia, que es la comunidad; nuestra Iglesia que ha sobrellevado a lo largo del tiempo tantas dificultades heridas y conflictos. Es una Iglesia humana. Me gusta reconocer que la comunidad que formó Jesús no está hecha de ángeles, ni de gente impecable, son hombres y mujeres que luchan contra sus ambiciones egoístas”, dijo nuestro pastor.

“Lo bendito es que Jesús no expulsa a los que tiene intereses mezquinos, sino que busca transformarlos, les hace ver el cambio radical que tiene que producir en nuestra vida el encuentro con Jesús”, aseveró monseñor Fernández.

“Que la Virgen del Rosario y el Santo Rosario ayuden a convertirnos, gracias a ella nos unimos a la oración de toda la Iglesia, que con nuestra vida aprendamos a servir, a contribuir a una convivencia más armónica”, mencionó el Administrador Apostólico.

Mientras se desarrollaba la Misa hicieron su aparición los personajes tan típicos de esta fiesta: los pifaneros, los encuerados o empellejados y las negras. Todos ellos y los fieles presentes participaron en la procesión por la ruta hacia la costa curicana.

De vuelta en el santuario de Lora se llevó a cabo el Baile de los Negros, acercarse y alejarse de la imagen de la Virgen del Rosario, primero los pifaneros y luego todo el pueblo de Dios, hasta llegar al beso del Rosario de la Santísima madre del Señor.

Esta gran celebración finalizó en la explanada de la iglesia con la cueca picunche.

Fuente: Comunicaciones Talca


Licantén, 22/10/2018

 
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