/
/
/
/
/
/
   
General Cheyre: "La fe ha sido muy necesaria para desempeñar mi cargo"
Martes 24 de Agosto del 2004
  
"¡Créanme que la fe ha sido muy necesaria para el desempeño de este cargo!", afirma el Comandante en Jefe del Ejército, General Juan Emilio Cheyre, en una ponencia que reproduce la última edición de la revista Servicio, publicación de la Conferencia Episcopal de Chile.

La revista incluye, en su edición 262, el texto "Fe y compromiso en el servicio público en un Chile multicultural.
Experiencias y testimonios", que corresponde a una presentación que hizo el jefe militar en el encuentro de reflexión "Consensos de fe y diferencias políticas en un Chile multicultural".

Dicho encuentro, organizado por la Comisión Nacional de Laicos de la Conferencia Episcopal de Chile, en conjunto con el Área de Laicado del Arzobispado de Santiago, se realizó el 12 de junio de 2004 en Santiago. Junto al Gral. Cheyre, también participaron el Obispo Andrés Artega, el senador Hernán Larraín, Eduardo Aninat, René Cortazar, Arturo Barrios, y Elizabeth Lira, entre otras personalidades.


La fe en la carrera militar

Plantea el General Cheyre, en su charla, que en el Ejército de Chile –una institución donde existe libertad de cultos y de conciencia de sus integrantes– la fe religiosa, los valores morales y la adhesión a principios éticos son elementos espirituales altamente apreciados por todo su personal.

"Es muy difícil concebir a la profesión militar en Occidente, y especialmente en América Latina y en nuestro país, desligada de su vínculo casi natural con la fe en Cristo Jesús y en su Madre, la Santísima Virgen María, quien es, además, la Patrona y Generala de las FF.AA. de Chile, venerada bajo la advocación de Virgen del Carmen", sostiene.

Recuerda el jefe castrense que, desde el inicio hasta el término de la carrera militar –y en las honras fúnebres al morir– la vida militar está signada con la presencia, auxilio y fortaleza que brinda la fe cristiana. "Dios está presente desde la bendición de las armas en las escuelas matrices de oficiales y suboficiales, hasta el Juramento a la Bandera que todos debemos prestar. Nuestros capellanes recorren las unidades y reparticiones velando por la salud espiritual de los hombres y mujeres de la institución, sus familias y las personas que prestan servicio doméstico en sus casas. A toda esta gran familia se extiende la jurisdicción del Obispado Castrense de Chile, el primero en América en ser establecido, en 1910, mediante un Concordato entre Chile y la Santa Sede".


Cultura militar y "reserva moral"

Respecto de la “cultura militar”, como acervo corporativo, afirma que está fundada básicamente en la eficiencia y el prestigio. Y explica que elementos de esta cultura, en su expresión cívico-social, son la vigencia de la democracia como medio posible para la satisfacción del bien común general, dentro de un orden político que busca asegurar el Estado de Derecho, el respeto a los derechos humanos, el pluralismo ideológico y la libertad de pensamiento y de expresión.

"Una democracia verdadera, se basa en el poder de la cohesión social y ella no es otra cosa que un clamor a la aspiración de integración –¡sin exclusiones!– que llevan a generar verdaderos compromisos entre actores, sectores, grupos sociales y personas (...) No se crea que nos sentimos –como se escucha decir– la “reserva moral de la nación”; me parece que esta consigna es atentatoria contra el resto de la sociedad", argumenta el General Cheyre.


Mando y servicio

Uno de los temas que el Comandante en Jefe del Ejército aborda en su charla es el del don de mando. "Mandar lo he considerado –y así se nos inculca– un privilegio y un deber. Darse a los demás en el servicio diario. Preocuparse por todos y por todo. Ser un instrumento de los que obedecen", señala.

Y agrega: "Pero declararse católico observante no es fácil para quienes ocupamos cargos públicos. Nos obliga y condiciona permanentemente nuestro actuar, incluso si éste significa la incomprensión de compañeros de armas o de importantes sectores de la sociedad. ¿Cómo imitar a Cristo Jesús –la gran tarea de todo cristiano– si estamos disponibles para la mentira o para la supervivencia del odio? De ahí que una de mis primeras intervenciones al asumir fuese una concerniente a la Verdad: ¡La verdad, aunque duela, siempre la verdad; porque libera y trae paz a los espíritus!"

El texto completo de su intervención aparece en la última edición de la Revista. Más información sobre la revista y formas de suscribirse.

Fuente: Prensa CECH


Santiago, 24/08/2004