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Alegría juvenil reinó en Encuentro Diocesano en Talca

Más de 6 mil personas llegaron hasta el Gimnasio Regional desde tempranas horas del 15 de agosto, para vivir esta tradicional celebración de la Iglesia diocesana de Talca.
Viernes 15 de Agosto del 2008
  
Un Encuentro Diocesano marcado por la culminación del Sínodo de Juventud fue la principal característica de esta fiesta de nuestra Iglesia, que se desarrolló el viernes 15 de agosto en el Gimnasio Regional de Talca, congregando a miles de personas las que, a pesar del mal tiempo, se dieron cita de forma entusiasta en este evento.

A las once de la mañana comenzó la actividad con la presentación de marionetas gigantes, que representaban a dos jóvenes (mujer y hombre) que narraban la experiencia del Sínodo de Juventud, además de todo el proceso juvenil vivido los últimos 15 años. Las marionetas también tuvieron un ameno diálogo con el Señor.

Luego se dio a inicio a la Eucaristía presidida por Monseñor Horacio Valenzuela. En primer término el Obispo recordó el relató del Evangelio que ha acompañado el Sínodo Diocesano de Juventud: “Amigos, ¿qué buscan? Vengan y verán”. “Este encuentro con Jesús le dio a la vida de Juan y Andrés una dirección nueva, una luz nueva, una alegría y una paz que nunca antes habían conocido. Hoy también el Señor camina por aquí y nos invita a su casa a quedarnos con Él. Jesús nos invita a todos a tener el mismo encuentro que cambió la vida de Juan y Andrés”, dijo el Pastor.

Tiempo de Sínodo, tiempo de encuentro con Jesús

El Sínodo ha ido por ese camino, favorecer el encuentro de los jóvenes con el Señor, agregó don Horacio. “Necesitamos despertar en nuestro Iglesia diocesana una nueva pasión misionera para que en nuestros colegios, liceos, en los lugares de trabajo, universidades y hospitales, en el deporte, en la cárceles, en el comercio, en todas partes, muchos hermanos vuelvan a escuchar personalmente la pregunta de Jesús: ¿Qué buscas?”, puntualizó.

“Jesús nunca nos dijo que el camino sería fácil o sin cruces. Lo que nos pidió Jesús es que no tuviéramos miedo; lo que nos prometió es que Él estaría siempre con nosotros, que la muerte no nos vencería y que nuestra alegría sería completa. Un mundo mejor es posible y urgente, un mundo donde Dios sea más amado. Queridos jóvenes, ustedes son generosos e inteligentes y saben que no podemos esperar que otros cambien las cosas para cambiar nosotros”, manifestó el Obispo de Talca.

“No podemos quedarnos quietos cuando sabemos que miles de jóvenes malgastan la vida persiguiendo ilusiones. No podemos quedarnos tranquilos viendo las carreras clandestinas sin freno ni dirección. Carreras sin metas que satisfagan el alma. Si no tenemos razones para vivir buscaremos formas de morir, caminos hacia la tristeza y la soledad. Queridos jóvenes, si dejamos entrar al Señor en nuestra vida las cosas serán mejores. No se van a terminar todos los sufrimientos, pero estamos seguros que la sociedad será mejor”, añadió el Prelado.

María: esperanza para el mundo

“En este día de la Asunción de la Virgen María al Cielo, contemplamos la culminación de una vida totalmente marcada por Dios. Gracias al encuentro humilde y oculto con Dios, esta joven niña de Nazaret se hizo portadora de la esperanza del mundo. María se hizo el puente por el cual bajó la esperanza a este mundo. Gracias a la colaboración de María la historia del mundo vivió su momento más decisivo. Como fruto del Sínodo soñemos con una estampida de jóvenes, que como la Virgen María llenos de Cristo, salgan de sus casas y de sus cosas y lleven la alegría y el amor de Dios en el alma, amor que es garantía de tiempos mejores. Sean profetas de este tiempo nuevo, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente hacia el Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad”, concluyó Mons. Valenzuela.

Posteriormente, el padre Felipe Egaña, Vicario de Talca, dio a conocer al obispo el documento que contiene las conclusiones del tiempo de Sínodo de Juventud, que la Iglesia diocesana ha discernido para evangelizar de mejor manera el mundo de los jóvenes.

Al culminar la celebración, como signo de comunión de toda la Iglesia de Talca, se hizo entrega de la “cruz del misionero” a todas las parroquias, unidades pastorales, establecimientos educacionales, movimientos apostólicos, departamentos e instituciones de la Diócesis.

Fuente: Comunicaciones – Talca





Talca, 15/08/2008