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Episcopado argentino advierte sobre los ataques a la vida y a la Iglesia
Lunes 08 de Noviembre del 2004
  
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Eduardo Mirás, arzobispo de Rosario, afirmó que en la Argentina y en todo el mundo “estamos atravesando un momento crucial de la historia”, en el que “se debilita cada vez más el respeto por la vida, sin atender el derecho primario e inalienable a vivir, que tiene todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural”.

Añadió que “contrariando este derecho, ratificado también por tratados internacionales, ya existen proyectos legislativos que se amparan en la promoción de la mujer, cuya misión en la sociedad realmente es necesario valorar con eficacia, para afirmar con desatino que la vida del indefenso nonato puede ser deliberadamente descartada”.

En la homilía de la misa de apertura de la 88ª Asamblea Plenaria del Episcopado, que se inició esta noche en la casa de ejercicios María Auxiliadora, de San Miguel, el prelado marcó su “angustia” al ver “que renacen en la sociedad la indiferencia y la falta de solidaridad para con los que tienen menos o no tienen nada: ni lo necesario para el sustento diario, ni la posesión legítima del bien fundamental de la tierra, ni tampoco los bienes de la cultura”.

Según el prelado, “la comunidad humana va perdiendo adhesión a los valores cristianos y arrastra en esta negación a los que surgen necesariamente de la naturaleza constituyendo su ley axiomática. Se ha popularizado la tendencia a confinar la religión a la esfera privada, hasta tal punto que para muchos es irritativo y se hace intolerable que la Iglesia exponga públicamente la doctrina recibida, o la aplique en concreto a los problemas actuales”.


Está de moda ser anticatólico

En tal sentido, consideró que “parece que se ha puesto de moda mostrarse como anticatólico; se juzga distinguido hablar contra la Iglesia y su doctrina; y al difundirla por los medios, se pretende cobijar en la libertad de expresión la burla de lo sagrado que a veces llega hasta la blasfemia más torpe e indecorosa”.

Tales circunstancias hacen que “en estos momentos resulte más arduo ser cristiano”, ya que “no es sencillo oponerse a las costumbres que distorsionan la ética de la sociedad y remar contra la corriente, proponiendo ideas sensatas, dando ejemplo con la propia vida y empeñándose esforzadamente en influenciar el pensamiento cultural con la verdad del evangelio”.

No obstante, “en medio de esta confusión, el ser humano no deja de buscar el verdadero significado de la vida y el auténtico sentido de su actividad. Es responsabilidad de la Iglesia llenar este vacío y sanar esta herida de la civilización, dando a conocer el mensaje de Jesús con todas sus consecuencias”.

“Es misión de la Iglesia -agregó- predicar la enseñanza de Jesús, exponer públicamente la respuesta de la fe a los desafíos de la cultura y de las costumbres y aplicar a los problemas concretos de cada momento de la historia, la verdad inagotable del evangelio. No podría renunciar a ello por ningún motivo, ni tampoco temer que se la tache de oscurantista por predicar su luminosa doctrina y dar a conocer su verdad liberadora”.


Pastoral social

En el final de la homilía, monseñor Mirás anunció que el plenario de obispos estudiará, entre otros temas, “la propuesta de Pastoral Social sobre algunos de los problemas más urgentes que exigen inmediata atención”, y “los desafíos en la formación de los candidatos al diaconado permanente y el consiguiente acompañamiento de los ordenados”.

También se celebrarán, “con alegría y gozo, los 150 años de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, misterio de gracia para la Madre del Señor y enseñanza acabada de que Dios no puede convivir con el mal, porque Dios es amor”.

Fuente: AICA





, 08/11/2004