/
/
/
/
/
/
   
El anhelo renovado de monseñor Alejandro Goic
"Con ustedes soy cristiano, para ustedes soy obispo"

La Catedral de Rancagua repleta de fieles esperó este miércoles 27 por la noche a su pastor, Mons. Alejandro Goic Karmelic, para unirse a él en la emotiva celebración de los 30 años de su ordenación episcopal.
Jueves 28 de Mayo del 2009
  
La ceremonia, que comenzó a las 19 horas, contó con la presencia del Nuncio Apostólico de Su Santidad, Mons. Giuseppe Pinto, quien leyó un saludo del Santo Padre; el arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz; más de 20 obispos, autoridades civiles y militares, sacerdotes, diáconos, religiosas, laicos consagrados, familiares, amigos y fieles de todas las parroquias de la diócesis.

En representación de la Conferencia Episcopal, dirigió unas palabras Mons. Gonzalo Duarte, obispo de Valparaíso y Vicepresidente de la CECh, quien agradeció al Señor "por la hermosa figura sacerdotal y episcopal de Mons. Goic" y por "el ejemplo sencillo y modesto que nos ha dado de una profunda vida espiritual y de oración. Por su cercanía y preocupación fraternal y paternal por cada uno de los Obispos (...) Por su viva preocupación por todo lo que dice relación con la calidad de vida y los legítimos derechos de todo hombre y mujer de nuestra Patria, particularmente los pobres y los trabajadores". Mons. Duarte dijo admirar su "fortaleza y espíritu de fe para sobrellevar el sufrimiento, las contrariedades y la enfermedad. Admiramos, también, la delicadeza y el trato caballeroso con todos".

El cariño al pastor diocesano

Diferentes signos, durante la Misa de Acción de Gracias, pusieron de manifiesto el cariño y la emoción con que se vivió esta fiesta. Un pectoral y un báculo de cobre, confeccionados por los orfebres de Coya, le fueron entregados por el presidente y el gerente de la Corporación O’Higgins.

Durante las ofrendas, junto al pan se presentaron vino y sal de la costa, artesanía en mimbre de Chimbarongo, frutas del valle de Colchagua, artesanía en piedra de Pelequén, tortillas de rescoldo y pasteles de Codegua y alimentos no perecibles de Rancagua, como signo de adhesión a la sensibilidad social del Pastor.

La Municipalidad de Rancagua, por otra parte, le hizo entrega de la Medalla Santa Cruz de Triana, pero uno de los momentos más emotivos fue cuando una religiosa entregó a monseñor Goic un rosario que simbolizó los 37 mil rosarios rezados por sacerdotes, religiosas, hombres y mujeres consagradas y fieles laicos, por las intenciones de nuestro Pastor y por el aumento de las vocaciones sacerdotales.

Emocionado, monseñor Goic recordó en su homilía las palabras que dirigió en 1979 a los fieles de Concepción, al ser creado obispo por el papa Juan Pablo II: “He aceptado esta misión de servicio en una visión de fe. Ser obispo significa una mayor responsabilidad de servir, de ser totalmente de los hermanos. Entiendo el episcopado como una mayor exigencia de entrega, de sacrificio, de asumir la cruz junto a Jesús, para con Él trabajar por la liberación integral del hombre”.

Más tarde, agregó que “hoy, ante ustedes, hermanas y hermanos muy amados, renuevo mis anhelos expresados en el inicio de mi ministerio pastoral. Siguen siendo, ciertamente, anhelos, anhelos renovados en el atardecer de la vida con más madurez, con mayor profundidad. Con San Agustín proclamo: ‘con ustedes soy cristiano, para ustedes soy obispo’”.

Se declaró monseñor Goic “pastor de esta Iglesia Diocesana de la Santa Cruz de Rancagua que vive intensamente su II Sínodo Diocesano (…). Somos el pueblo de Dios que peregrina en la Sexta Región. Pueblo de Dios convocado por Jesucristo con un creciente sentido de corresponsabilidad en la misión. Todos –cada uno según su vocación y carisma particular– somos responsables de la vida y misión de la iglesia diocesana”.

Finalmente, manifestó que en su caminar como Pueblo de Dios, la Iglesia de Rancagua va participando en la historia de todos los hombres y mujeres. “Por ello nuestra preocupación por todo lo que acontece en la Región y en el país. Una Iglesia que reconoce su vocación de ser signo de la misericordia de Dios entre los hombres. Una Iglesia que trabaja con ardor por la verdad, la libertad, la fraternidad, la justicia y la vida; es decir, por todo aquello que hace presente la acción manifestada en Jesucristo. Por eso pedimos al Espíritu Santo en la Oración Sinodal ser una Iglesia Eucarística, Fraterna, Misionera y Solidaria”.

La ceremonia finalizó con el unánime aplauso de los fieles que acompañaron la salida del templo del Pastor, y a pesar del frío reinante, fieles y obispos disfrutaron del pie de cueca presentado por el conjunto folclórico Los Grillitos de Graneros.

Después de la ceremonia religiosa, monseñor Goic compartió una cena con familiares y amigos más cercanos.

- Texto completo de la homilía de Mons. Goic

- Palabras de Mons. Gonzalo Duarte, Vicepresidente de la CECh

- Biografía de Mons. Alejandro Goic

Fuente: Comunicaciones Rancagua - Prensa CECh


Rancagua, 28/05/2009