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En Valdivia P. Cornelio Lemmers celebró 46 años de sacerdocio

La Parroquia La Merced, en Valdivia, se vistió de fiesta. En el día de la Solemnidad de la Santísima Trinidad celebró los 46 años de ordenación sacerdotal de su párroco, el P. Cornelio Lemmers.
Miercoles 10 de Junio del 2009
  
Hace 46 años, un 7 de junio de 1963, era ordenado sacerdote en la Catedral de Rótterdam, Holanda, de manos de Mons. Jansin Tinus. El Padre Cornelio Lemmers le entregaba su vida a Dios, como sacerdote diocesano con el lema “Miren, Yo estoy con Ustedes hasta la consumación del mundo”. Palabras que nuevamente hicieron eco en su corazón y en el de los fieles al celebrar la Solemnidad de la Santísima Trinidad y escuchar el Evangelio de san Mateo que concluye con esta promesa fiel de Jesús.

Celebrar la presencia del Dios Uno y Trino en medio de su pueblo, fue para la Comunidad parroquial de La Merced, el reconocimiento de la fidelidad de Dios que se revela en la vida de su pastor y en la historia de cada uno de los fieles, encomendados al cuidado de P. Cornelio, como padre y pastor.

Un signo especial durante la celebración fue la evocación del compromiso y corresponsabilidad de la Comunidad de acompañar y cuidar la vocación de sus pastores, expresado en el signo de revestirlo con los ornamentos litúrgicos, estola y casulla, al inicio de la Eucaristía, rememorando aquél 7 de junio de 1963. Signo de amor y comunión con su grey, que el P. Cornelio vivió profundamente emocionado.

Así, con este y otros signos, entre ellos un almuerzo fraterno, los fieles expresaron su gratitud a Dios y el compromiso de ser Iglesia viva, verdadera comunidad discípula misionera. Gesto que el P. Cornelio agradeció al término de la Eucaristía: “doy gracias a Dios por mis 46 años de sacerdocio y le doy gracias por celebrarlo en medio de esta Comunidad que él me ha regalado y pongo en sus manos todo el servicio y la misión que en él queremos vivir”, señaló.

Fue una ‘Acción de Gracias’ que tuvo rostros y acontecimientos concretos, entre ellos los predilectos del Señor y del P. Cornelio, los más pobres y postergados, los alcohólicos y drogadictos que siempre han ocupado un lugar especial en su corazón y que, sin duda, son -en sus palabras- un tesoro invaluable en su vida y en su ministerio de padre y pastor; ¡todo un legado de amor!





Fuente: Comunicaciones Valdivia


Valdivia, 10/06/2009